Leyes contradictorias sobre el embrión humano

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Duración lectura: 1m. 42s.

Luc Ferry indica, en un artículo publicado en L’Express (11-XI-93), algunas contradicciones jurídicas y morales en el debate sobre la clonación de seres humanos. Así finaliza:

(…) Estas experiencias [de clonación] han sido realizadas con el objetivo de mejorar la técnica de fecundación in vitro, y es en este ámbito donde se encuentran los verdaderos problemas. Empezando por ese -tan real- de la legitimidad de las investigaciones sobre el embrión humano. ¿No hay cierta hipocresía al autorizar, por un lado, el aborto (¡hasta las 24 semanas en Gran Bretaña!), y por otro lado rasgarse las vestiduras cuando se manipulan algunas células embrionarias para clonarlas? A pesar de los tabúes vigentes, algún día habrá que replantearse si son compatibles leyes contradictorias: de un lado, las que autorizan la interrupción del embarazo y que, en consecuencia, no reconocen ningún estatuto ético-jurídico al embrión o al feto; y de otro, las que prohíben la investigación sobre esos mismos embriones a partir del decimoquinto día de su desarrollo.

Después hay algunos problemas concretos que, si la clonación no se prohíbe, tienen difícil solución, sobre todo éste: si se permite que los padres dispongan de una reserva de embriones clonados (congelados), ¿qué será de éstos? Por ejemplo, ¿podrían utilizarse años después, en caso de fallecer un hijo, para remplazarlo por otro idéntico genéticamente? El problema es real: se planteará inevitablemente, en el caso de que se autorice la clonación y los padres sean los propietarios de los embriones resultantes. Será ciertamente difícil dar una respuesta jurídica conveniente distinta de la prohibición global. En cualquier caso, a la medicina le interesa por encima de todo no alejarse de su fin último, el terapéutico, y ceder lo menos posible a las peticiones de “conveniencia”. Porque cuando se somete a otros poderes, económicos o políticos, corre el peligro de perder su propio espíritu.

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