Las técnicas de fertilidad hacen proliferar los partos múltiples

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Duración lectura: 2m. 21s.

En algunos lugares de Gran Bretaña y otros países desarrollados, hasta un 5% de las parejas solicitan tratamientos de fertilidad, entre otros la FIVET, para tener un hijo. Un efecto no buscado pero frecuente de estos tratamientos es que, cuando tienen éxito, llegan dos, tres o más hijos a la vez, que desbordan las previsiones de los padres… y las de los sistemas sanitarios.

Desde que, hace dos décadas, nació la primera niña concebida por fecundación in vitro, los partos de mellizos son 1,5 veces más frecuentes y los de trillizos se han cuadruplicado, según datos recogidos por la revista Time (29-IX-97). Así ocurre porque la primera fase del tratamiento de fertilidad suele incluir administrar a la mujer un fármaco que le induce a producir en un solo ciclo 30 y hasta 80 óvulos, en lugar de uno. Luego, tanto si los óvulos son fecundados de modo natural, como si se someten al proceso de la FIVET, aumenta la posibilidad de un parto múltiple.

En la caso de que sigan las técnicas de la FIVET, los médicos aseguran que al menos se de-sarrolle un embrión implantando varios en la mujer. En Gran Bretaña se ha comprobado que si implantan tres (máximo legal), uno de cada tres partos será múltiple; si dos, los partos múltiples serán el 22%.

Y los partos múltiples traen sus complicaciones: además de la atención y el tiempo suplementario que requieren de sus padres, estos recién nacidos corren más riesgos. El riesgo de muerte de un mellizo, en Gran Bretaña, durante el primer año de vida, es cinco veces mayor que el de un recién nacido singular, y el de un trillizo resulta 12 veces superior. El mayor riesgo se debe, en parte, a que tienden a ser prematuros. En Francia nacen prematuramente un 43% de los mellizos y un 92% de los trillizos. Pero lo que preocupa a los sistemas sanitarios es que un 8% de los mellizos y un 34% de los trillizos necesitan cuidados médicos intensivos.

Elizabeth Bryan, directora de la Multiple Births Foundation de Londres, considera que las clínicas con reproducción asistida “están imponiendo una pesada carga adicional a la Sanidad pública”, porque “las parejas pagan por el tratamiento de fecundación artificial, pero no por el cuidado de los hijos”. En Francia sucede que las UCI de neonatos están saturadas y hay gemelos o trillizos recibiendo tratamiento médico fuera de los hospitales.

Ante un embarazo múltiple, hay parejas que piden a los médicos la “reducción” del número de hijos. Es decir, abortar a alguno de los fetos (inyectándole cloruro potásico en el corazón), a pesar del riesgo (5%) de provocar indirectamente la muerte de los otros.