Las células madre adultas: una alternativa real y sin problemas éticos

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Duración lectura: 3m. 48s.

Catherine Verfaillie, directora del Instituto de Células Madre de la Universidad de Minnesota (EE.UU.), ha dado una conferencia en la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, donde ha explicado los progresos alcanzados por su equipo de investigadores. Con este motivo ha hecho unas declaraciones al diario ABC (1 junio 2002).

Con frecuencia se pone en duda que las células madre presentes en tejidos adultos sean una alternativa a las embrionarias, para cuya obtención es necesario destruir un embrión en una de sus primeras fases de desarrollo. Sin embargo, a la vista de los últimos avances logrados, parece que son una alternativa muy válida a las embrionarias y sin inconvenientes éticos.

En la entrevista se pregunta a Verfaillie por el estado en que se encuentran las investigaciones sobre las capacidades de las células madre multipotentes (MAPC), que su equipo había encontrado en la médula ósea. “Hemos visto que son capaces de proliferar durante un tiempo indefinido sin ‘envejecer’ ni dañar sus mecanismos de división. También, que pueden generar tejidos de casi cualquier tipo existente en el organismo; de hecho, en laboratorio hemos probado que se convierten en células con características y con función de células hepáticas, neuronales, endoteliales, de hueso, cartílago, tejido graso, músculo cardiaco y esquelético. Además se han obtenido MAPC a partir de rata, ratón, perro y humano con la misma capacidad y versatilidad. Y hemos obtenido una prueba irrefutable de la capacidad de estas células en experimentos con ratones: tras aislar células MAPC de ratón, las introdujimos en un embrión de ratón, de tal manera que generamos un nuevo animal. Este ratón tenía en casi todos sus tejidos células derivadas de las MAPC que pusimos. En resumen, hemos comprobado que estas células son pluripotenciales, se pueden convertir en casi cualquier tejido, de acuerdo con los criterios científicos más estrictos”.

A menudo se dice que el debate ético sobre las células madre está retrasando las aplicaciones de esta prometedora técnica. Verfaillie contesta: “Las expectativas de la opinión pública son en bastantes ocasiones desproporcionadas a la realidad del mundo científico. Hace tan solo 4-5 años que comenzaron las investigaciones con células madre y los pasos que se están dando son los adecuados. Se está trabajando intensamente y son las cuestiones técnicas y científicas el principal obstáculo para su aplicación. Todavía no podemos anticipar cuándo se podrá trasladar a la clínica estos estudios”.

En cuanto a las posibles aplicaciones clínicas de las investigaciones con células madre adultas, Verfaillie señala: “Clínicamente los avances son muy limitados; en realidad no se han conseguido aplicaciones concretas. Pero basándonos en las características de estas células, se plantean dos tipos de aplicaciones clínicas. Una de ellas es utilizar las células como vehículos para administrar genes en enfermedades congénitas caracterizadas por la alteración de un gen. (…) Otra aplicación clara se centra en enfermedades que requieren la regeneración de un tejido defectuoso. Es el caso de la enfermedad de Parkinson, problemas cardíacos y enfermedades hepáticas, como cirrosis o hepatitis causadas por agentes infecciosos. Aunque no se prevé generar un nuevo órgano, esta técnica podría reemplazar destrucciones parciales del corazón y del hígado. Por otro lado, se están desarrollando otros proyectos de investigación para inducir la diferenciación de estas células hacia tejido productor de insulina. Respecto al tejido nervioso, aunque hemos demostrado que las células madre pueden regenerarlo, todavía no sabemos si son capaces de reconstituir una sección medular. Estamos trabajando en ello, puesto que supondría una alternativa de gran importancia para los lesionados medulares”.

Verfaillie piensa que “es demasiado pronto para saber si el potencial de las células madre adultas y las embrionarias es similar”. “La aplicación de células humanas plantea la necesidad de una regulación que oriente en su adecuada utilización clínica. Pero tener una regulación general es complicado y depende de la ética de cada grupo. En el caso de las células madre adultas no resulta necesario. Además de la ausencia de problemas éticos, una de las ventajas que muestran claramente es que ninguno de nuestros estudios ha experimentado el desarrollo de tumores, uno de los principales problemas de las células madres embrionarias”.

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