La paradoja del no nacido

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Duración lectura: 3m. 29s.

Ross Douthat, columnista del New York Times, describe en su último artículo la ambigüedad con la que vive Estados Unidos el debate sobre la vida de los no nacidos, reflejada en el contraste entre los embarazos no deseados y la falta de niños para adoptar.

Esa ambigüedad explica que la cadena MTV haya decidido emitir el programa especial No Easy Decision (“Una decisión nada fácil”) como complemento de otros emitidos antes, 16 and Pregnant (“Embarazada a los 16”) y Teen Mom (“Mamá adolescente”). Si la cadena de corte juvenil sorprendía con los dos primeros programas, en los que presentaba a chicas que aceptaban a sus hijos pese a las dificultades, en el último muestra el caso de Markai Durhan, una adolescente que ha decidido abortar tras quedar embarazada por segunda vez.

Según la famosa frase de Clinton, el aborto debe ser legal, seguro y poco frecuente. Pero Douthat recuerda que en Estados Unidos “uno de cada cinco embarazos termina en una clínica abortista”. Esa parece ser la razón que ha llevado a MTV a mostrar también qué ocurre cuando una chica como Markai decide abortar. “Su agonía televisada se presenta -según Douthat- como un caso de estudio de cómo el aborto puede ser un mal moral y al mismo tiempo la única solución que les permitirá (a ella y a su novio) salir de la pobreza y proporcionar a su primera hija las oportunidades que ellos nunca tuvieron”.

Relata Douthat que el entorno de la chica envuelve el aborto en eufemismos. El ser que hay dentro de ella no es más que un “tejido”. Una vez llevado a cabo el aborto, Markai recuerda cómo le advirtieron de que no lo humanizara: “Si piensas en ello como si fuera una persona estarás tú misma provocándote una depresión”. En lugar de eso, le decían: “Piensa en lo que realmente es, tan sólo una masa de células”. Sentada con su novio poco después, Markai comienza a llorar en el momento en el que él llama al embrión “cosa” y haciendo gestos a su hija pequeña la adolescente sentencia: “Una cosa que podría haberse convertido en esto”.

El drama de la infertilidad

El programa tuvo más repercusión, según el columnista, al coincidir con dos reportajes periodísticos que profundizaban en el drama de la infertilidad. El primero, “Waking Up From the Pill” (New York Magazine), en el que se sugería que la posibilidad de controlar químicamente la natalidad ha llevado a la mujer “a olvidar sus realidades biológicas propias… de manera que sin hacer ruido, indirectamente, la infertilidad ha llegado a ser el principal efecto de la píldora anticonceptiva”.

El otro reportaje, “Meet the Twiblings” (The New York Times)hacía una aproximación más íntima al mismo problema desde el punto de vista de la periodista Melanie Thernstrom, quien relata en primera persona todo aquello por lo que tuvo que pasar para traer al mundo a sus dos hijas gemelas: seis ciclos fallidos de reproducción in vitro, la donación de un óvulo, dos madres de alquiler y una fortuna en gastos.

Douthat señala que antes el desequilibrio entre embarazos no deseados y las parejas con problemas de infertilidad solía arreglarse mediante la adopción. Hasta 1973, el 20% de los hijos de madres blancas no casadas (y el 9% del total) eran dados en adopción mientras que hoy en día solo son el 1%. La explicación, según Douthat, podría deberse a la mayor aceptación de las madres solteras, pero también al impacto de la sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos que legalizó el aborto en 1973. Desde entonces, un incontable número de vidas que serían bienvenidas en familias como la de los Thernstrom son eliminadas en el propio útero materno.

Esta es, para el periodista del New York Times la paradoja americana del no nacido: “La vida es desesperadamente demandada, ávidamente deseada y educada cuidadosamente mientras que legalmente todavía sigue desprotegida y es destruida con gran frecuencia”.