La nueva postura pro-aborto de AI mengua su número de militantes

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Duración lectura: 2m. 55s.

El diario británico The Independent ha publicado algunos artículos en los que da cuenta del impacto que está teniendo en Gran Bretaña la nueva política de Amnistía Internacional en materia de aborto. La decisión de la organización de defender un supuesto “derecho al aborto” para las mujeres que han quedado embarazadas por violación o incesto o cuyo embarazo suponga un riesgo para su salud (ver Aceprensa: amnistía internacional a favor del aborto) está provocando el abandono de algunos de sus activistas.

Según The Independent, ha comenzado un goteo de abandonos de activistas en las ramas locales británicas. El diario dice haber sido informado de que “ramas en Birmingham, Liverpool, Leeds y Newcastle han sido sacudidas por la salida de miembros de prolongada pertenencia y ha habido llamamientos a debatir la posibilidad de mantenerse al margen de la nueva política”.

Neville White, director de un grupo local de AI que trabaja en uno de los suburbios de Londres, se refiere a la renuncia de uno de sus miembros, de fe católica, que se encargaba de auditar las cuentas de la asociación. Otros grupos de su área han sufrido renuncias y la amenaza de la retirada de sus locales de reunión en iglesias.

Para White “la dirección de Amnistía no ha sabido comprender hasta qué punto divide esta nueva política, y ha preferido no inclinarse ante las posturas de los activistas locales. Mucha de la fuerza de Amnistía se asienta en el trabajo de sus activistas locales que están en las calles fin de semana tras fin de semana y sin embargo la consulta a los socios fue, a lo sumo, demasiado breve y carente de la necesaria profundidad para afrontar un tema tan sensible”.

Una portavoz de AI, citada por The Independent, replica que estos abandonos “no han supuesto un éxodo. Si acaso, hemos tenido un buen número de gente que se ha preocupado por mostrar su apoyo a la política”.

La Iglesia, un apoyo inestimable

Dominic Lawson, en el mismo diario, firma una amplia y documentada columna de opinión en la que critica la decisión de AI, recordando que “el apoyo de la Iglesia católica a AI no ha sido simplemente una bendición financiera, a través de colectas a lo largo del globo. El vínculo ha sido también políticamente inestimable, ya que en muchos países con regímenes represivos la Iglesia católica ha ofrecido un refugio a los disidentes y un poder social con el que los gobernantes han tenido que contar”.

Lawson relata su conversación con el director de comunicación de AI en Gran Bretaña, en la que este dijo que la mayor división que antes de este episodio se había producido fue a raíz de una campaña contra la pena de muerte en Estados Unidos. El articulista señala la “profunda ironía” que supone que “la Iglesia católica puso toda su fuerza en apoyo de la campaña de Amnistía contra lo que ve como un asesinato legalizado… Y es precisamente la misma razón que hace tan perturbadora la inminente campaña por el derecho al aborto de la organización. Los estatutos de AI declaran ‘la indivisibilidad de los derechos humanos’; la Iglesia católica está de acuerdo, y no piensa que puedan ser divididos por el cordón umbilical”.