La eutanasia como incompetencia médica

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Duración lectura: 1m. 56s.

El caso de la enfermera francesa acusada de matar por compasión a una treintena de enfermos incurables ha relanzado en Francia el debate sobre los cuidados que necesitan las personas al final de la vida. En ese contexto, Renée Sebag-Lanoë, jefe del servicio de gerontología y de cuidados paliativos en el hospital Paul-Brousse de Villejuif, responde en Le Monde (4-VIII-98) a tres cuestiones sobre la eutanasia.

– Usted fue a comienzos de los años 80 uno de los precursores en Francia de las terapias para enfermos terminales. ¿Puede ser la eutanasia una respuesta al sufrimiento de los enfermos?

– Que todavía se siga hablando de eutanasia es una muestra de que persiste una incompetencia generalizada en el tratamiento del dolor: en Francia hay muchos lugares en que los enfermos y las familias sufren y donde los cuidadores están solos ante situaciones intolerables. Hoy se puede cuidar sin tener que plantearse la eutanasia. En nuestra unidad, un tratamiento analgésico sencillo basta generalmente para suprimir el dolor. La cuestión de abreviar la vida no se plantea jamás, ni por parte de los médicos ni de los pacientes. Cuando ciertos cuidados ya no sirven, hay que saber abstenerse y reconocer que la muerte está al llegar.

– El cese de los cuidados paliativos ¿no es una forma de eutanasia?

– El término “eutanasia pasiva” siembra la confusión: decidir en equipo no aplicar una terapia no es eutanasia, es Medicina bien hecha. Nuestro deber de médicos es dar al paciente los cuidados adaptados a su estado. No se interrumpen los cuidados; se prosiguen de diferente manera: no se trata ya de impedir la muerte, sino de mejorar el bienestar del enfermo. Este trabajo también es muy útil para las familias.

– ¿Cómo responde usted a las familias que desean acortar la agonía de los suyos?

– La agonía es una prueba a veces larga. Se puede desear que acabe lo antes posible, pero pasar a la acción es otra cosa. En numerosas ocasiones, las personas que solicitan la eutanasia son las que ya han vivido en su propia familia una muerte en condiciones terribles, que recuerdan con cierta culpabilidad. Querer despenalizar la eutanasia es invertir el problema, es querer suprimir una visión insoportable.

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