La Academia Francesa de Medicina recomienda más rigor en la FIVET

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Duración lectura: 2m. 18s.

Pide que se informe mejor a los padres sobre las posibilidades y riesgos de estas técnicas

La Academia Francesa de Medicina ha publicado un informe sobre la procreación médica asistida en el que recomienda a las autoridades un control más estricto de la aplicación de estas técnicas.

El profesor Georges David, al presentar el informe, recordó que estas prácticas, “a diferencia de otros actos médicos, no responden a un sufrimiento físico de las parejas que las solicitan”. Por eso, dijo, “debemos ser particularmente estrictos y considerar con mucho rigor los riesgos que podrían correr la madre y el niño”. La ley francesa sólo permite recurrir a estas técnicas a parejas formadas por hombre y mujer, casados o que vivan juntos desde hace dos años, no a las mujeres solas.

La Academia aprobó, por 51 votos frente a 13 abstenciones, cinco recomendaciones que someterá a las autoridades. La primera indica la necesidad de definir bien la fase de desarrollo que han alcanzado las distintas técnicas, de modo que queden claros los límites entre lo ya probado y lo que está en curso de evaluación. La Academia muestra su reticencia respecto a métodos como la micro-inyección del espermatozoide en el ovocito (Icsi), que es la única técnica en el caso de la esterilidad masculina.

La segunda recomendación es que, conforme dice la ley, se informe detalladamente a los padres sobre la naturaleza de la técnica empleada y de los riesgos que comporta. De acuerdo con la tercera recomendación, los médicos deberían ser más conscientes de los efectos secundarios de la hiperestimulación ovárica. Hay que tener en cuenta que la ley francesa no ha resuelto el problema de los embriones sobrantes. La Academia se limita a recomendar que “el número de embriones implantados debería limitarse a dos o tres”. En cuanto a los posibles riesgos para el niño, tratados en la cuarta recomendación, la Academia dice que no basta limitarse a observar si hay o no malformaciones en el recién nacido. La Academia recomienda un seguimiento posterior, con el acuerdo de los padres. En cuanto a la experimentación con embriones, la Academia recuerda que la ley impone límites a estos estudios. La ley permite que, con una finalidad médica, puedan realizarse estudios basados en una observación “que no atente contra la integridad del embrión”.

Las reservas de la Academia de Medicina están en la línea de otros dos informes publicado en 1994 por los Colegios Médicos franceses y el Comité Nacional de Ética, que advertían sobre el desarrollo incontrolado de la procreación artificial (cfr. servicio 103/94).