Hacia la primera bacteria sintética

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Por primera vez se ha logrado sintetizar en laboratorio el genoma de una bacteria. Es un paso importante, aunque solo inicial, hacia el objetivo de la “biología sintética”: crear organismos vivos artificiales. Este empeño plantea nuevos interrogantes.

El J. Craig Venter Institute, presidido por el científico del mismo nombre, ha anunciado en Science que ha conseguido sintetizar por primera vez el genoma de una bacteria: en concreto, la llamada Mycoplasma genitalium, que tiene cerca de 500 genes en un solo cromosoma. Hasta ahora, lo máximo a que se había llegado -también en el laboratorio de Venter- era el genoma, mucho más pequeño, de un virus. Este último logro es, pues, el mayor obtenido por la “biología sintética”, con la que se pretende fabricar seres vivos, versiones artificiales de algunos existentes en la naturaleza o incluso inventados.

Sintetizar el genoma no es lo mismo que “crear” la bacteria, que es un organismo de multitud de células de distintas clases, cada una con su función. Tampoco se ha comprobado si el cromosoma artificial tiene actividad biológica, o sea, si es capaz de “dar vida” a una bacteria y gobernar sus células.

En todo caso, la biología sintética plantea cuestiones nuevas sobre la ética de la manipulación genética. Las examina Margaret Somerville, directora del McGill Centre for Medicine, Ethics and Law (Montreal), en un artículo publicado hace seis meses en Aceprensa, que ahora puede ser muy oportuno releer:

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