Gran Bretaña: la clonación, ni permitida ni prohibida

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Con la reforma de la ley de fecundación artificial aprobada en enero pasado (ver servicios 113/00 y 15/01), el gobierno británico autorizó la llamada clonación terapéutica, a la vez que prohibía expresamente la clonación reproductiva. O eso creía. El 15 de noviembre, un juez de la High Court sentenció que en el Reino Unido no hay ley alguna que regule la clonación de cualquier tipo, ni para permitirla ni para vetarla. El fallo ha provocado confusión y ha dejado al gobierno en situación embarazosa.

Todo el embrollo es un asunto de técnica jurídica. La Ley de Fecundación y Embriología Humana (1990), que regula la fecundación artificial, se refiere al “embrión humano vivo una vez realizada la fecundación”. Como esa definición no incluye al embrión clónico, que es creado por transferencia de núcleo y no por fecundación, la reforma adoptada en enero cae en el vacío. De modo que, según dice el juez Crae en su sentencia, los clones humanos no están protegidos por la ley, y su creación y uso no están regulados.

El fallo da la razón a un grupo pro-vida, ProLife Alliance, que había recurrido contra la reforma de la ley de 1990. Esta organización se declara contraria a todo tipo de clonación porque implica, dice, “la creación y destrucción deliberadas de nuevas vidas humanas”. Puesto que el fallo supone que la clonación no es ilegal, ¿qué aprovecha a los demandantes haber ganado el juicio? Han conseguido demostrar, como querían, que en Gran Bretaña no había en realidad restricciones legales a la clonación, y obligan al gobierno a proponer una legislación específica. La actual simplemente extendía a los embriones clónicos la autorización para experimentar hasta los 14 días que ya había dado la ley de 1990 en el caso de los obtenidos in vitro.

La intención del gobierno es recurrir la sentencia de la High Court y, además, proponer un nuevo proyecto de ley con carácter de urgencia, para que, mientras no se resuelva el caso, la clonación reproductiva quede claramente prohibida.

En la práctica, la sentencia no parece que vaya a cambiar la situación. La Autoridad para Fecundación y Embriología Humana, organismo regulador de la fecundación artificial, se ha apresurado a decir que la clonación reproductiva sigue prohibida, si no por ley, al menos por sus reglamentos. Para experimentar con embriones, recuerda, es necesaria licencia expresa de este organismo, en virtud de la ley de 1990; como la Autoridad no admite la clonación reproductiva, a un centro de investigación que la practicara le sería retirada la licencia.

El protocolo adicional al Convenio de Bioética del Consejo de Europa prohíbe la clonación reproductiva (ver servicio 161/97). Está ya en vigor en 8 países, pero no en el Reino Unido, que no lo ha firmado.

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