Francia: judíos y cristianos, unidos contra la eutanasia

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Mientras el debate sobre la eutanasia ha vuelto a resurgir en Francia con motivo de la campaña presidencial, el arzobispo de París, Mons. André Vingt-Trois, y el gran rabino de la capital, David Messas, han firmado una declaración común en la que expresan “una firme oposición a toda forma de cooperación al suicidio y a todo acto de eutanasia”.

Los dos líderes religiosos entienden por eutanasia “todo comportamiento, por acción u omisión, cuyo objetivo es dar la muerte a una persona para poner fin a sus sufrimientos”. El mandato bíblico “No matarás” se aplica también en este caso, dicen el arzobispo y el rabino.

Recuerdan que la ley sobre el fin de la vida, aprobada en 2005 (ver Aceprensa 46/05), prevé el desarrollo de los cuidados paliativos en todos los hospitales y centros sanitarios franceses, cosa que les parece la respuesta adecuada a los problemas que plantea el fin de la vida. “La solicitud debida a nuestros hermanos y hermanas gravemente enfermos o agonizantes (…) exige prestar remedio a sus sufrimientos”.

En cambio, se declaran opuestos a todo encarnizamiento terapéutico, por lo que les parece justo no emprender tratamientos que “no conseguirían más que mantener la vida al precio de imposiciones o sufrimientos desproporcionados”. En el marco de los cuidados a los pacientes terminales, les parece legítimo el recurso a un tratamiento “que pueda tener como efecto secundario acortar la vida”, cuando es el único medio para “aliviar el sufrimiento de una persona en fase avanzada o terminal de una enfermedad grave e incurable”. Esto es lícito a condición de que “el objetivo perseguido al aplicar ese tratamiento sea únicamente aliviar fuertes sufrimientos, no acelerar la muerte”.

Advierten que el abandono de un tratamiento con un paciente terminal cuando ya es inútil, “no dispensa del deber de seguir cuidándole”, especialmente de seguir alimentándole, “sobre todo por la vía natural”. Si circunstancias excepcionales llevan a “limitar o suspender la aportación de nutrientes”, esto “no debe convertirse nunca en un medio de acortar la vida”.

Esta declaración común, dada a conocer el 2 de abril, es el resultado de los trabajos de un grupo de reflexión creado por la diócesis y el consistorio judío de París. Su postura coincide con las grandes líneas de la ley sobre el fin de la vida, vigente en Francia desde 2005, que da al paciente el derecho a rechazar tratamientos considerados inútiles, pero que no admite la eutanasia ni la asistencia al suicidio.

Días antes, el gran rabino de Francia, Joseph Sitruk, se declaraba también en un comunicado contrario a toda ley que aceptara la eutanasia. Recordaba que si “evitar el dolor es un imperativo de humanidad”, “el hecho de contribuir a abreviar la vida no es simplemente un error, sino que constituye una falta llena de consecuencias para el porvenir de nuestra sociedad”. “La ley correría el riesgo de ‘normalizar’ lo que no puede ser normal”, decía el gran rabino.

ACEPRENSA

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