Un movimiento en favor de los enfermos terminales

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Duración lectura: 7m. 57s.
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Montevideo.— El 6 junio de 2019 aparecía en noticieros televisivos Fernando Sureda, ex gerente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), solicitando que se legalizara la eutanasia, para poder tener una “muerte digna”. Afirmaba que no era digno morirse ahogado, hacer sufrir a la familia, que él era dueño de su vida y debía decidir cuándo acabar con ella. Quería “instalar el tema de la eutanasia”.

Era un año electoral y ningún político quería tocar un tema tan delicado. Sin embargo, su petición encontró un terreno ya preparado, fértil, en el Sindicato Médico del Uruguay (SMU). En el mismo noticiero en que se daba a conocer el pedido de Sureda, entrevistado el presidente del SMU, señalaba que su gremio “suscribe, hasta ahora, documentos de la Asociación Médica Mundial” en los que “tanto la eutanasia como el suicidio asistido se consideran contrarios a la ética médica”. Cinco años antes, el 80% de los médicos había aprobado por un plebiscito el Código de Ética del Colegio Médico que condena la eutanasia.

No obstante, el entrevistado decía que no podía afirmar que esa postura representara “lo que todos los médicos piensan”, o la “postura institucional” del SMU. Y pocos días después, el Dr. Federico Preve, integrante de la directiva del SMU, señalaba en la televisión que había un motivo para tratar el tema en ese momento: “Este debate se instaló un poco después de la ley integral para personas trans porque, desde el punto de vista de la agenda de derechos, dijeron: ¿qué otro derecho, en realidad, en Uruguay, que es vanguardia en este sentido, le está faltando? Bueno, le está faltando un debate serio, social, sobre la eutanasia.” Había una “agenda” escrita por quienes “dijeron” que, a Uruguay, como “vanguardia”, le estaba “faltando” la eutanasia.

Federico Preve integra, con otras cinco personas, una organización denominada Muerte Asistida Digna en Uruguay (M.A.D.U.) que venía trabajando en el tema desde hacía varios meses.

Proyecto de eutanasia

El 11 de marzo de este año, a una semana de haber asumido el gobierno Luis Lacalle Pou (Partido Nacional), el diputado Ope Pasquet (Partido Colorado, que integra la coalición de gobierno) presentó un proyecto de ley sobre Eutanasia y Suicidio Médicamente Asistido. Salió en la prensa y en los mismos programas televisivos de noticias y debates que ya habían tratado el tema vinculado al caso Sureda. Pero la emergencia sanitaria por la pandemia del covid-19, decretada dos días después, suspendió las sesiones del Parlamento y acaparó la agenda pública por muchas semanas.

El proyecto se limita a establecer que está exento de responsabilidad el médico que “da muerte o ayuda a darse muerte” a “una persona mayor de edad, psíquicamente apta, enferma de una patología terminal, irreversible e incurable o afligida por sufrimientos insoportables” que se lo solicita expresamente, cumpliendo con un procedimiento de tres entrevistas y una segunda opinión médica.

En la exposición de motivos, cita el caso de Fernando Sureda e invoca, como fundamento, un “criterio radicalmente liberal”: que la persona es “dueña de su propia vida y debe poder disponer de ella, mientras no haga daño a otros”; que ello “comprende el derecho a determinar el fin de la propia vida”; que tal libertad es “atributo inseparable de la dignidad inherente a su condición de tal”; que, si está “sufriendo tanto como para preferir la muerte a seguir sufriendo, nadie tiene derecho a atarlo a su sufrimiento e impedirle liberarse de él”. Por tanto, si a alguien en esa situación “le resulta físicamente imposible suicidarse” o si “no quiere emplear métodos violentos”, “la respuesta mínima que el Estado debe dar” es “no castigar a los médicos que libremente acepten” ayudarlos.

Los paliativistas responden

Pasado el primer mes de emergencia sanitaria, comenzaron a organizarse seminarios virtuales y programas televisivos y radiales sobre eutanasia. Las autoridades del SMU y el diputado Pasquet, con el apoyo mediático de Sureda, fueron los principales promotores del proyecto. Los especialistas en cuidados paliativos, mayoritariamente, se pronunciaron personalmente rechazando la eutanasia como contraria a la ética médica y a toda su labor de alivio, acompañamiento y ayuda. Un diputado del Partido Nacional, Rodrigo Goñi, tomó la bandera de los cuidados paliativos y el rechazo a la eutanasia.

A principios de junio, se publicó una encuesta encargada por el SMU que, según se publicitó, concluía que “el 82% de los uruguayos está de acuerdo con la eutanasia”, y en octubre, otra dirigida a médicos, que llegaba a igual resultado. Pero las preguntas ofrecían solo la opción de muerte con sufrimientos insoportables o eutanasia, y no más del 68% respondió: “Sí, con toda seguridad”. Y entre los médicos, preguntados sobre si conocían el proyecto y, luego, si estaban a favor, solo el 53% señalaba que había “oído hablar” de él, sin tener “una idea clara”, y solo el 45% afirmó estar a favor.

Por su parte, la Sociedad Uruguaya de Medicina y Cuidados Paliativos preparó un proyecto de ley para universalizar los cuidados paliativos (actualmente llegan al 60% de la población). Obtuvo un rápido apoyo de todos los partidos (también de quienes firmaron el de eutanasia), y quedó presentado el 4 de agosto.

En Julio, el Parlamento, luego de rechazar un pedido de posponer el tratamiento de la eutanasia hasta que pasase la pandemia, comenzó a tratar el proyecto. Y, al presentarse el de cuidados paliativos, algunos legisladores, alegando que eran opciones complementarias, comenzaron a trabajar en la fusión de ambos. Quedarían algunas semanas antes del receso legislativo para lograr una sanción para la cual, se daba por descontado, se contaría con apoyos mayoritarios.

El movimiento “Prudencia Uruguay”

Desde el mes de junio comenzó a funcionar un grupo de WhatsApp “NoEutanasia”, que fue congregando personas provenientes de diversos ámbitos, con una gran diversidad en materia de creencias, opciones políticas y profesiones. El denominador común era la defensa de la dignidad inherente a toda persona frente a la legalización de la eutanasia y del suicidio asistido. Luego de ver la amplia confusión y desinformación que reinaba sobre el tema, se decidió crear una agrupación que fuera un referente para el debate público.

Así nace Prudencia Uruguay, que ya congrega a más de mil personas, entre las cuales crecen diariamente los profesionales de la salud.

Se preparó un documento con las “razones para no legalizar la eutanasia y sí promover los Cuidados Paliativos”, que se hizo público en un evento en el Parlamento, el 22 de octubre, con gran cobertura de los medios. El diputado Rodrigo Goñi presentó a los legisladores de los diversos partidos que adhirieron, el filósofo Miguel Pastorino explicó los fundamentos de la proclama y expertos en Derecho, Bioética, Cuidados Paliativos y Psiquiatría respondieron a preguntas formuladas.

El documento señala cuál es la respuesta exigida por la dignidad y los derechos humanos: los cuidados paliativos; respuesta que humaniza a la medicina, desde la raíz de sus finalidades esenciales, aportando a las familias y a la sociedad la ayuda que precisan. Se pide una reflexión sobre la sociedad que queremos: solidaria, en la que se ponen todos los esfuerzos para atender a los más vulnerables, y no se los descarta; en la que no se absolutiza la libertad individual como forma de desentenderse de quienes más limitada tienen esa libertad, y a quienes un supuesto “derecho a poner fin a su vida” no haría más que limitarles aún más su libertad y la conciencia de su dignidad. Y se llama a reflexionar sobre las consecuencias previsibles que se seguirán si se aprobaran estas normas, observando lo que ha sucedido en los países donde, con leyes similares, se ha abierto la puerta a una pendiente resbaladiza hacia la negación de la igual dignidad de toda persona y la desvalorización y pérdida del sentido de la vida.

La dignidad en juego

El nombre “Prudencia” expresa el primer reclamo que se hace a los legisladores: un tema donde está en juego la vida y dignidad de las personas no puede resolverse con liviandad. Se hace un llamado a todos los ciudadanos a tomarse un tiempo prudencial para lograr, mediante el diálogo y la reflexión, un discernimiento político responsable.

Desde entonces, Prudencia Uruguay ha participado todas las semanas en varios programas de Radio y Televisión y eventos académicos y políticos, donde sus voceros transmiten este mensaje y proporcionan información de calidad para el esclarecimiento de mitos y equívocos extendidos sobre el tema.

Ya se ha logrado que los propios promotores de la eutanasia desistieran de una sanción rápida del proyecto antes de fin de año. Y se reconoce a Prudencia Uruguay como un grupo interdisciplinar serio, que aporta al debate público, sin fanatismos, una visión diferente a la que se presenta como progresista y políticamente correcta. Una visión planteada desde la ciencia, la razón, los derechos humanos y la dignidad inherente de la persona, encarnada vivencialmente en la experiencia de la medicina paliativa.

Dr. Diego Velasco Suárez
@DiegoVelasco67