Eutanasia en Holanda: “Estábamos equivocados”

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Duración lectura: 2m. 16s.

Theo Boer, experto holandés en Ética médica que impulsó la aplicación de la eutanasia en su país, ha cambiado su visión del tema. En un artículo originalmente escrito para la prensa británica y publicado íntegro por la Euthanasia Prevention Coalition, aconseja a los lores británicos que no aprueben la ley de “muerte asistida”, actualmente en trámite parlamentario.

Según Boer, en los primeros cinco años de eutanasia legal en Holanda, hasta 2007, la cifra de muertes provocadas por médicos se estabilizó, e incluso bajó en algunos años. Esto le llevó a concluir, junto con otros colegas, que una “buena ley” en la materia, combinada con los procedimientos de revisión establecidos para cada solicitud, garantizaría un número estable y relativamente bajo de eutanasia.

“Pero estábamos equivocados, terriblemente equivocados”. Desde 2008, las muertes comenzaron a incrementarse a un ritmo del 15% anual. De 1.882 casos registrados en 2002, se pasó diez años después a 4.188. Este año o el próximo, es probable que se pase de 6.000. “Para los pacientes de cáncer, la eutanasia va en camino de convertirse en la forma ‘normal’ de morir”.

Mientras esto ocurre, la Sociedad Holandesa del Derecho a Morir (NVVE) ha impulsado una red itinerante de doctores, denominada “Clínica Final de la Vida”, que practica la eutanasia de modo expedito, sin demasiada interacción con el “solicitante”. Acuden, le administran la droga letal, y “asunto resuelto”.

Asimismo, se están verificando otros excesos: “En los primeros años apenas aparecían en los informes pacientes con enfermedades psiquiátricas o demencia, pero el número de ellos experimenta hoy un marcado ascenso”. A personas deprimidas por estar solas, o por haber enviudado, se les ha aplicado la eutanasia. La ley considera la eutanasia una excepción, pero de hecho está comenzando a ser vista como un “derecho” que los médicos –bajo presiones de pacientes o de familiares– tendrían el “deber” de aplicar.

Doce años de experiencia han disuadido al profesor Boer de su anterior apoyo a la ley de eutanasia. Por eso aconseja a los lores: “Al menos esperen a tener un análisis honesto e intelectualmente satisfactorio de las razones que subyacen bajo el explosivo incremento de los números. ¿Es porque la ley debería contar con mejores salvaguardas? ¿O quizás porque la mera existencia de tal ley es una invitación a ver el suicidio asistido y la eutanasia como cosa normal, en vez de como un último recurso? Antes de que se conteste a esas preguntas, no sigan adelante. Una vez que el genio está fuera de la botella, no es probable que se pueda meterlo otra vez”.

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