El sobrepeso del gasto sanitario en los países de la OCDE

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Duración lectura: 3m. 36s.

El gasto público en salud -y sobre todo el gasto en medicamentos- ha aumentado más rápidamente que el crecimiento económico en todos los países de la OCDE. Pero un mayor énfasis en la prevención, a la que solo se dedica un 3% del gasto actual, podría contribuir a mejorar la salud y a aliviar la carga de los sistemas de asistencia sanitaria. Así lo mantiene el informe de la OCDE “Panorama de la salud” en su edición de 2005.

El aumento de la esperanza de vida es el reflejo de la mejora del sistema sanitario y, a la vez, un factor de aumento del gasto, pues una población envejecida siempre gasta más. La esperanza de vida al nacer, que en 1960 estaba en 68,5 años, ha pasado en 2003 a 77,8 años. Según el informe, este aumento se debe a que en los últimos años han mejorado mucho el nivel y el estilo de vida, la educación y el acceso a la atención sanitaria, y la eficacia de la medicina. Por otro lado, la esperanza de vida por encima de los 65 años, tanto para hombres como para mujeres, ha crecido cerca de tres años, desde 1970.

Al mismo tiempo los índices de mortalidad infantil se han reducido sensiblemente gracias a la mejora de las condiciones económicas y sociales y de los servicios de asistencia post-natal.

También ha aumentado considerablemente el coste de la salud en los últimos años. En 1970 los países se gastaron en salud un promedio del 5% del PIB, mientras que en 2003 el gasto fue del 8,8%. Varios son los factores que explican este aumento del gasto. En general, los países con mayor PIB “per cápita” tienden a gastar más “per cápita” en salud, aunque existen variaciones significativas entre países. El gasto en medicamentos por persona más alto se registró en Estados Unidos (más de 700 dólares), seguido de Francia (justo por encima de 600 dólares), mientras que el más bajo se dio en México y Turquía (poco más de 100 dólares).

Por otro lado, el progreso de la medicina en prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades constituye un factor determinante para el crecimiento del gasto en salud. A estos dos motivos hay que unir que el porcentaje de personas mayores de 65 se ha incrementado considerablemente y se espera que esta tendencia continúe en los próximos años.

En la mayoría de los países de la OCDE, los sistemas sanitarios se basan en atención sanitaria financiada directamente por el Estado. Esto conlleva que el incremento del coste de la salud repercuta especialmente en los presupuestos públicos. Y si el aumento del gasto público en sanidad entre 1992 y 1997 era menor o igual que el crecimiento económico, en los últimos años el primero ha crecido más rápido que el segundo en todos los países de la OCDE.

Un aspecto que preocupa a la OCDE es la escasez de personal sanitario en algunos países. El número de médicos en activo oscila desde 4 médicos por mil habitantes en Italia y Grecia a menos de 2 por mil en Turquía, México y Corea. La escasez relativa se manifiesta también en que en algunos países buena parte del cuerpo médico está compuesto por médicos formados en el extranjero: más del 20% en países como Estados Unidos, Nueva Zelanda o Reino Unido. Por lo que respecta a las enfermeras, el problema es similar, pues son insuficientes en la mayoría de los países de la OCDE. Así, mientras en 2003 Irlanda, Islandia y Holanda tenían más de 13 enfermeras por mil habitantes, Turquía, Corea, México y Grecia contaban con menos de 4 por mil.

Por último, el informe de la OCDE destaca que los factores de riesgo para la salud están cambiando. La reducción paulatina del consumo del tabaco y del alcohol están dejando paso a otros riesgos, como el sobrepeso y la obesidad en niños y adultos, que se están convirtiendo en problemas de salud pública: más del 50% de los adultos en diez países de la OCDE son obesos.