El Senado de Uruguay paraliza el aborto libre

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Duración lectura: 1m. 15s.

A comienzos de mayo el Senado de Uruguay frenó el proyecto de ley de “defensa de la salud reproductiva”, que entre otras cosas ampliaba la despenalización del aborto (ver servicio 12/03). En concreto, el texto establecía que “las interrupciones de embarazo”, hasta la duodécima semana, “serán consideradas acto médico sin valor comercial”. Al mismo tiempo señalaba que “todos los servicios de asistencia integral, tanto públicos como privados, tendrán la obligación de llevar a cabo el procedimiento”.

El proyecto fue rechazado en el Senado por mayoría de 17 contra 13. Es de prever que a primeros de marzo del año próximo, cuando se constituya el nuevo parlamento, se vuelva a intentar la reforma legal.

Por el momento, la norma vigente sigue siendo la de 1938. Aunque la ley tipifica el aborto como delito, las excepciones se usan con tanta discrecionalidad que en la práctica es libre. Está despenalizado en los casos de violación, grave peligro para la salud de la madre, o en situaciones de “angustia económica”.

Uruguay (3,5 millones de habitantes) tiene una de las mayores tasas de abortos del mundo. Aunque hay muchas discrepancias respecto al número de abortos, la estimación oficial es de unos 16.000 abortos anuales, frente a unos 50.000 nacimientos.

El intento de reformar la ley del aborto ha provocado una movilización social en Uruguay. A finales de 2002, más de 145.000 ciudadanos firmaron una petición contra el proyecto. Una iniciativa a favor obtuvo 400 firmas.