El recurso a la fecundación “in vitro” es superfluo en muchos casos

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Duración lectura: 2m. 43s.

Cuando pasa un año sin que una pareja logre concebir, probablemente el remedio oportuno no es la reproducción asistida, sino la paciencia. Muchas parejas recurren a la fecundación in vitro u otros caros tratamientos contra la infertilidad sin que lo necesiten, ha advertido el especialista británico David Dunson, del National Institute of Environmental Health Sciences (EE.UU.). En realidad, esas parejas no son infértiles: simplemente no saben que en la mujer la probabilidad de embarazo por ciclo menstrual empieza a disminuir sensiblemente a edad bastante temprana, a partir de los 26 años. Pero esto solo significa que el embarazo tarda más en llegar, no que sea imposible.

Dunson hizo esas declaraciones en el último congreso anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (Viena, 30 de junio-3 de julio). Se basa en un estudio, dirigido por él y publicado en la revista Human Reproduction (mayo 2002), sobre una muestra de 782 parejas de Gran Bretaña y otros cinco países europeos. Todas usaban métodos naturales de regulación de la fertilidad. Los investigadores comprobaron que el tiempo necesario para conseguir el embarazo aumenta con la edad. Entre las mujeres de 19-26 años, el 8% no lograron concebir en el término de un año; entre las de 27-34 años, la proporción fue el 14%, y entre las de 35-39 años, el 18%. En este último grupo, si el marido era mayor de 40 años, la tasa de fracaso en un año subía al 28%. Dunson concluye que la fertilidad baja en las mujeres a mitad de la veintena, y en los hombres cuando se acercan a los 40 años.

Sin embargo, precisa Dunson, lo que revela el estudio es una reducción de la probabilidad de embarazo en cada ciclo menstrual, no tanto de las posibilidades de concebir en plazo más largo. Al principio, la curva de probabilidad asciende mucho más deprisa en las mujeres más jóvenes; pero al cabo de 24 meses, alcanza valores similares -por encima del 90%- en los tres grupos. De hecho, muchas parejas que habían sido diagnosticadas infértiles porque no habían logrado concebir en un año, lo consiguieron de manera natural dentro de los doce meses siguientes. Por eso, señala Dunson, los médicos deberían esperar un año antes de recomendar la reproducción asistida, a no ser que se haya detectado alguna causa concreta de infertilidad. La “infertilidad de causa desconocida” suele ser nada más que fertilidad inferior a la media.

Pero no siempre la recomendación a las parejas está basada en algún problema diagnosticado, advierte Dunson: “A menudo es porque no han podido concebir en el término de un año. En tal caso, los médicos probablemente se precipitan al aconsejar tratamientos” (Daily Telegraph, 4-VII-2002). Lo que resulta más imprudente si se tiene en cuenta, añade Dunson, que la reproducción asistida entraña mayor riesgo de defectos congénitos (ver servicio 37/02) y de problemas ocasionados por embarazos múltiples. También es cara: en Gran Bretaña, las parejas pagan 3.000 libras (4.700 euros) de media por tentativa, además de la parte que sufraga la sanidad pública.