El Parlamento alemán aprueba la importación de células madre embrionarias

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Aquisgrán. La Ley alemana de protección del embrión prohíbe crear embriones humanos a fin de extraerles células madre que sirvan a la investigación genética, así como con cualquier propósito que no sea procrear (cfr. servicio 32/01, p. 4). En los últimos meses se había planteado repetidamente si la importación de células madre embrionarias obtenidas en otros países es compatible con dicha ley. En concreto, se trata de las líneas de células madre crioconservadas en la Universidad de Haifa, a la que podrían tener acceso investigadores alemanes: el neuropatólogo Oliver Brüstle, de la Universidad de Bonn, ha presentado ya la correspondiente solicitud. La Asociación de Investigaciones Científicas trató esta petición en dos ocasiones durante el pasado año, pero decidió esperar a la votación en el Parlamento.

El 31 de mayo pasado (cfr. servicio 87/01), el canciller Gerhard Schröder sondeó las posturas de los diferentes partidos representados en el Parlamento alemán. Entonces parecía haber una mayoría en contra de reformar la legislación genética para aprobar el diagnóstico pre-implantatorio y la investigación con células madre procedentes de embriones. Efectivamente, en el debate del 30 de enero, la mayoría de los diputados se ha mostrado a favor de seguir vedando la investigación en embriones; sin embargo, se ha optado por una “solución de compromiso”, que admite la importación de células madres procedentes de cultivos existentes antes del 30 de enero. Con 340 votos a favor y 265 en contra, el Parlamento aprobó dicha propuesta “de compromiso”, presentada por tres diputadas de sendos partidos: SPD, CDU y Los Verdes.

En los próximos meses, el Bundestag ha de aprobar la correspondiente ley que permita la importación “bajo estrictas condiciones”. Sin embargo, reducir la importación a casos “estrictos” es poco menos que imposible, si se quiere experimentar seriamente, como ha manifestado, por ejemplo, la directora del Instituto Max Planck de Biología del Desarrollo, la premio Nobel Christiane Nüsslein-Volhard, en una entrevista para el Frankfurter Allgemeine Zeitung (9-I-2002): “Si los científicos quieren tener éxito duradero en sus investigaciones, ha de permitirse producir nuevas líneas de células madre. Los 150 embriones crioconservados no son suficientes. Con ellos no se puede hacer nada”. La decisión del 30 de enero parece haber abierto la puerta a un proceso imparable.

José M. García Pelegrín

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