El ministro de Ciencia danés rehabilita al “Ecologista escéptico”

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El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de Dinamarca acaba de rechazar el informe que emitió el Comité Danés de Deshonestidad Científica (CDDC) sobre el libro The Skeptical Environmentalist, de Bjørn Lomborg, del que afirmaba que era “objetivamente deshonesto” y “claramente contrario a la buena práctica científica”. El ministro ha remitido una carta a los responsables del CDDC, órgano consultivo del Gobierno y dependiente del Ministerio de Ciencia, para que revisen el caso y subsanen los “graves errores” que han cometido con Lomborg.

El libro, publicado en inglés en 2001 por Cambridge University Press, defiende la tesis de que, al contrario de lo que piensan muchos sobre el estado del medio ambiente, “la suerte de la humanidad ha mejorado según prácticamente todos los indicadores cuantificables” (ver servicio 130/01). El libro recibió elogios por parte de muchos políticos y científicos, y buenas críticas en los medios de comunicación, pero no sentó nada bien en determinados sectores ecologistas, que lo denunciaron ante el CDDC.

El 6 de enero de 2003, después de analizar el caso, el Comité dictaminó que el autor era “sistemáticamente parcial” en la selección de datos y que la publicación “objetivamente hablando, entra en el concepto de deshonestidad científica”. Bjørn Lomborg, profesor de Estadística en la Universidad de Århus y ahora también director del Environmental Assessment Institute, se defendió como pudo (ver servicio 16/03) y retó a los miembros del Comité a criticar algún punto del libro (en efecto, el informe no descendía a detalles). Asimismo, casi 300 investigadores suscribieron una protesta contra el informe.

El pasado 17 de diciembre, el ministro de Ciencia respondió al informe del Comité e invitó a los responsables a revisarlo. Esto no deja sin efecto el dictamen, pero supone de algún modo la rehabilitación de Lomborg, ya que recoge prácticamente todos los argumentos que Lomborg expresó en su defensa. Así, el ministro afirma que el informe del CDDC está vacío de razonamientos, no precisa con exactitud dónde están los errores del autor y no prueba la acusación de “selección parcial” de datos.

El informe también decía que el libro no había pasado la revisión científica (peer review) antes de editarse. Lomborg ya defendió que la Cambridge University Press lo sometió a revisión y, ahora, el ministro lo confirma: “El CDDC omite citar las pruebas en este caso, lo cual resulta muy insatisfactorio, pero no podía ser de otra manera ya que el libro fue aceptado por la editorial después de pasar el peer review de cuatro reconocidos científicos”.

Si el informe acusaba a Lomborg de no cumplir los “criterios de la buena práctica científica”, el ministro afirma que “el lenguaje utilizado no cumple los criterios de la buena práctica administrativa”, que se debe centrar en el contenido del trabajo sin usar un lenguaje ni condescendiente ni emotivo. En este sentido, el ministro también lamenta que el informe califique de “partes” del caso a quienes denunciaron el libro al Comité y que hayan sido oídos como tales, ya que esto supuso poner excesivo interés en la evaluación de las quejas, alargando innecesariamente el proceso. Al contrario, el ministro califica de “grave error” no haber oído a Lomborg antes de publicar el informe.

Por último, el ministro critica otros errores quizás más técnicos, como que el jefe del subcomité encargado del caso procediera del campo de las ciencias de la salud y no de las ciencias sociales, que es el de Lomborg; que el hecho de que el libro se publicara fuera de Dinamarca hace dudar de la competencia del CDDC en el caso, y que el Comité debería haberlo valorado en su informe; o que afirme que “más que un libro científico es un libro de debate”, pues ese tipo de conclusiones no son competencia del CDDC.

El libro de Lomborg, traducido recientemente al español por la editorial Espasa-Calpe, con el título El ecologista escéptico (30 €), ha sido publicado también en danés, sueco, islandés, alemán y portugués. En breve se traducirá al italiano, francés, coreano y japonés.

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