El cantante Sting rompe con el indio Raoni

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Duración lectura: 1m. 49s.

En 1989, el cantante Sting y el indio brasileño Raoni hicieron una espectacular gira por 22 países para llamar la atención sobre las amenazas a la selva amazónica y a los pueblos que la habitan. El aspecto exótico de Raoni -con un disco que agranda de modo descomunal su labio- era un símbolo de los indígenas indefensos ante la voracidad de los explotadores. El rock, la ecología y la defensa del buen salvaje se daban la mano. Ahora, en cambio, la prensa brasileña da cuenta de la ruptura de esta emblemática pareja, que como todo divorcio acaba con acusaciones mutuas.

Sting había creado en 1989 la Rainforest Foundation, con la que consiguió reunir un millón y medio de dólares para proteger las tierras de la tribu amazónica de los kayapos. Aunque, de paso, la gira le proporcionó también una buena publicidad para vender más discos. Ya al volver a casa, Raoni hizo declaraciones un tanto desmitificadoras. Él no era el jefe de la tribu, como se había dicho, se sentía utilizado, y los suyos le reprochaban que se hubiese dejado exhibir por medio mundo como un salvaje.

Ahora el que se siente decepcionado es Sting, que acusa a Raoni de manipular sus objetivos ecologistas para enriquecerse. Su visión de los indios es también menos ingenua que la de hace años: “Ellos siempre intentan engañarte y tienden a ver al hombre blanco como una fuente de recursos más que como a un amigo”. El cantante inglés lamenta que los indígenas permitan lo que, a su juicio, es una explotación descontrolada de los árboles de su tierra y autoricen en sus ríos el trabajo de buscadores de oro que contaminan el agua.

Raoni ha respondido lanzando sus propias flechas contra Sting: “Él ganó mucho dinero a mi costa. El indio brasileño no necesita de Sting para sobrevivir”. Es difícil saber quién tiene razón. Lo que está claro es que el hombre blanco necesitaba mantener incontaminado el mito del buen salvaje, y también éste se ha empañado.

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