El arriesgado afán de la maternidad a toda costa

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Duración lectura: 2m. 10s.

El Ministerio de Sanidad francés ha encargado un estudio nacional que aclare si la estimulación hormonal de la ovulación aumenta el riesgo de cáncer de ovario. A pesar de que esa hipótesis circula desde hace veinte años y de que los estudios epidemiológicos no han solventado la duda, se calcula que en los últimos años los médicos han prescrito medicamentos estimulantes a más de 50.000 mujeres dentro de las prácticas de fecundación in vitro. Un nuevo estudio publicado en The New England Journal of Medicine ha desatado la alarma sobre el riesgo de cáncer de ovario ligado a los inductores de la ovulación.

“En el terreno de la asistencia médica a la procreación no se puede aceptar la actual huida hacia delante sin contar antes con valoraciones precisas”, declara Philippe Douste-Blazy, ministro delegado de Sanidad. En este próximo estudio, encargado al Instituto Nacional de Sanidad, “vamos a establecer -dice- un registro casi exhaustivo de los cánceres de ovario que serán diagnosticados durante 1995. Después investigaremos qué medicamentos contraceptivos u hormonales tomaron las mujeres afectadas durante los últimos veinte años”.

La iniciativa gubernamental responde a las peticiones del Consejo nacional del Colegio de Médicos y del Comité nacional de Ética que ya antes del verano advirtieron de los riesgos derivados del uso incontrolado de hormonas para la estimulación ovárica (cfr. servicio 103/94).

Hace quince años los médicos ya recetaban la estimulación hormonal para intentar solucionar la esterilidad y, con el desarrollo de las técnicas de fecundación in vitro, se ha extendido el uso de fármacos que inducen la “hiperovulación”, a fin de aumentar la tasa de éxito.

Uno de los últimos estudios científicos sobre esta cuestión lo publica la revista The New England Journal of Medicine (1994; 331; 771-6). Los autores del informe, tras una investigación retrospectiva en 4.000 mujeres tratadas médicamente por infertilidad, han concluido que las que tomaron clomifemo (o clomid) -estimulante de la ovulación muy utilizado- durante más de 12 ciclos menstruales tenían un riesgo de cáncer de ovario 11 veces mayor que el normal.

La divulgación en la prensa de los resultados del estudio ha despertado la alarma entre las mujeres que se han sometido a esta estimulación ovárica. Pero también ha mostrado que algunas no están dispuestas a renunciar al embarazo aunque peligrara su salud. “No me preocupa (el riesgo de cáncer) -declara una de ellas a Newsweek-; doy prioridad a quedar embarazada”.

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