El aborto se practica en España sin necesidad socioeconómica relevante

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El proyecto de ley del aborto recién aprobado por el gobierno español presenta, como principal novedad, que la mujer pueda decidir en última instancia siempre que, a su juicio, el embarazo le suponga “un conflicto personal, familiar o social de gravedad semejante” a las tres situaciones ya admitidas: riesgo para su vida o su salud -física o psíquica-, malformaciones en el feto o violación. Para abortar según el “cuarto supuesto” será preciso recibir un asesoramiento previo, que informe sobre otras salidas, como la adopción del niño. Además, en este caso el aborto habrá de hacerse dentro de las doce primeras semanas de gestación.

Los datos muestran que, en la práctica, el aborto en España es ya libre, aunque pocas veces gratuito, merced al supuesto de peligro para la salud psíquica, que los médicos abortistas certifican fácilmente. Las últimas estadísticas definitivas, de 1993, revelan que este motivo es el que se invoca en el 97% de los abortos. Los demás supuestos registran los siguientes porcentajes: peligro para la salud física o la vida de la embarazada, 1,6%; malformaciones en el feto, 1,1%, y violación, 0,1%.

A la vista de estos datos, es relevante examinar la situación social de las mujeres que abortan de hecho. Resulta entonces que quienes se encuentran en mala situación socioeconómica son una minoría. Según datos de 1992, el 51,3% tienen trabajo y sólo el 11,7% están en paro (la tasa oficial de desempleo es del 23,5%). En cuanto a sus maridos o parejas, tienen trabajo el 63,7% y están en paro el 3,9%. Tampoco parece que influya mucho la necesidad de limitar el tamaño de una familia ya numerosa: el 51,7% de las mujeres que abortan no tienen ningún hijo. Por lo demás, en su mayor parte son solteras (54,9%) y tienen estudios secundarios (60,3%).

El número de abortos ha ido aumentando sin interrupción desde la despenalización, en 1985. Ha pasado de 37.200 en 1990 a 45.500 en 1993. En porcentaje respecto al total de nacidos vivos por año, la evolución ha sido del 10% al 11,5% en el mismo periodo. Otros países de la Unión Europea registran proporciones superiores: Dinamarca, el 30,7%; Italia, el 27,8%; Gran Bretaña, el 24% (datos de 1991). En relación con el total de mujeres en edad fértil, la tasa española ha subido de 4,29 por mil en 1990 a 5,1 por mil en 1993.

Casi todos los abortos se realizan en clínicas privadas (97,6%). En general, el precio oscila entre 45.000 y 60.000 pesetas.

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