“El aborto está mal”, dice la última Nobel de la Paz

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Duración lectura: 1m. 35s.

Wangari Maathai, viceministra de Medio Ambiente de Kenia, ha sido la primera mujer africana en recibir el Premio Nobel de la Paz. Keniana, de 64 años, fue seleccionada por su campaña para salvar los bosques africanos y por su “lucha para promover un desarrollo ecológicamente viable en el ámbito social, económico y cultural de Kenia y África”. En ese desarrollo, el aborto no tiene razón de ser, según declaró al diario noruego “Dagen” (7-12-2004), días antes de recoger el Nobel.

Según Maathai, “el aborto está mal, pero no quiero culpar a la mujer. Madre e hijo son víctimas. No debería haber ninguna razón por la que una persona que ha sido concebida no tenga la oportunidad de nacer y ser feliz. El hecho de que una vida termine así es un error”, declaró en la entrevista.

Maathai afirma que en muchas ocasiones, los padres se desentienden del embarazo. Sin embargo, “castigamos a la madre, que se ve obligada a abortar, y a los hijos, que no ven la luz”; en cambio, no se actúa contra los padres. Por eso sugiere que el gobierno de Kenia debería dar un paso más: aunque el aborto es ilegal en el país, Maathai propone restablecer la derogada ley de 1960 que hacía a los padres responsables económicamente de cualquier hijo que engendraran.

Según la viceministra, esa ley fue derogada por hombres, pero quizás ahora “estemos siendo demasiado indulgentes con ellos. Les estamos dando licencia para ser padres sin necesidad de responsabilizarse de sus hijos. Muchas mujeres abortan porque no quieren cargar con unos hijos cuyos padres no quieren saber nada de ellos”.

Maathai creó en 1977 el movimiento Cinturón Verde para recuperar los bosques africanos. El movimiento ha plantado 65 millones de árboles y se ha extendido a los países vecinos de Kenia.