EE.UU.: más dinero para investigar con embriones humanos

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Una comisión de 19 expertos formada a instancias de Bill Clinton ha concluido un informe que aconseja al gobierno financiar con fondos federales la experimentación científica con embriones humanos. Aunque se trata de un documento que aún ha de ser estudiado por las Cámaras, puede romperse la prohibición, vigente desde hace 15 años, que impide la financiación federal -no la privada- de estas prácticas.

Con la idea de recaudar más fondos para la investigación, Bill Clinton había pedido el año pasado a los National Institutes of Health (NIH) que elaborasen una guía para la investigación con embriones humanos. Los NIH formaron la comisión de expertos (abogados y especialistas en ética) y, tras ocho meses de trabajo, publicaron el pasado 27 de septiembre este catálogo de recomendaciones y prohibiciones.

El informe aprueba que, con la supervisión de los NIH, el Estado federal finance la investigación con embriones sobrantes de la fecundación in vitro hasta los 14 días de vida. También admite financiar con fondos públicos la creación de embriones in vitro para investigaciones “obligadas”; así como extraer células de los embriones antes de su implantación en el útero, conseguir derivados celulares de embriones no usados, y hacer madurar por partenogénesis óvulos no fertilizados para investigar con ellos.

Por otra parte, se prohíbe clonar embriones humanos por transplante de los núcleos, pero no por otros métodos; seleccionar el sexo, excepto para prevenir enfermedades; implantar embriones humanos en animales para la gestación, o crear “quimeras” (híbridos de células animales y humanas).

Entre los que han reaccionado contra el informe destacan 32 diputados -liderados por el republicano de California Robert Donan-, que han enviado una carta al director de los NIH, donde le advierten que las directrices del informe van a promover la destrucción del embrión. También The Washington Post publica un editorial donde opina que “la conclusión del informe es incorrecta”, y se declara en contra de la creación de embriones con fines de investigación. Pero, al ser partidario del aborto en algunos casos, no puede explicar qué impide destruir embriones sobrantes, y le parece bien que la experimentación se limite con la medida de 14 días. En realidad, si se admite manipular un embrión de uno o dos días sin razones terapéuticas, con la misma razón se puede manipular uno de 15 días o de 16, o de un mes. De hecho, el mismo editorial señala que algunos miembros del comité del NIH pideron que el límite fuese de 21 días, cuando comienza el desarrollo del cerebro, en lugar de los 14, fecha del inicio de desarrollo del sistema nervioso (ver servicio 21/94).

El documento considera que el embrión en la primera semana de desarrollo merece “una seria consideración moral, pero no es lo mismo que un no nacido o un niño”. Sin embargo, el profesor Jean François Mattéi, principal redactor de la ley de bioética francesa, ha aclarado que el informe, en conjunto, “considera al embrión como simple material biológico de experimentación. La investigación -dice- puede admitirse en circunstancias muy excepcionales, con fines médicos y si hay esperanza de curación, pero no cabe cosificar al embrión y menos con un plazo que es completamente artificial”.

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