EE.UU.: 25 años de la legalización del aborto

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Duración lectura: 2m. 48s.

Norma McCorvey es el verdadero nombre de Jane Roe, la mujer cuyo caso dio origen a la sentencia del Tribunal Supremo Roe v. Wade, que legalizó el aborto en Estados Unidos. A los 25 años de la sentencia, “Roe” repudia la causa a la que ha dedicado gran parte de su vida y sueña con que cambie la legislación del aborto.

En un artículo publicado con motivo del aniversario, McCorvey recuerda cómo se vio envuelta en este proceso (cfr. The Daily Telegraph, 20-I-97). Para las abogadas feministas Sarah Weddington y Linda Coffe, “yo era el caso perfecto: una joven de 21 años sin dinero, sin marido y embarazada por tercera vez”. Las abogadas sabían que la joven quería abortar y también sabían cómo burlar la ley (Weddington había abortado en México hacía tres años). “¿Por qué si Weddington quería ayudarme a abortar no me informó de que podía hacerlo a pocas horas de viaje y me ayudó a conseguir el dinero? Creo que me utilizaron. Necesitaban una mujer lo suficientemente pobre e inculta para que no abortara durante el proceso”.

Para redondear la coartada, acordaron mentir en el juicio y decir que su embarazo se debía a una violación. El proceso se alargó, dio a luz a su hija y la entregó en adopción al igual que las dos niñas anteriores.

Al cabo de los años, McCorvey observa la paradoja de que la mujer más directamente relacionada con la muerte de 35 millones de niños en Estados Unidos nunca haya abortado y que la sentencia que dio luz verde al aborto esté montada sobre un perjurio.

El cambio de mentalidad de McCorvey ha sido lento. Después de un largo periodo en el anonimato, empezó a darse a conocer como la mujer que respondía al pseudónimo de Jane Roe y se transformó en una celebridad en los círculos abortistas. Tiempo después, se ganó la enemistad de algunos líderes pro-aborto cuando reconoció haber mentido en el juicio. No obstante, continuó siendo pro-choice algunos años más.

En 1991 empezó a trabajar en una clínica abortista en Dallas, donde pudo ver de cerca los restos de bebés abortados en el segundo trimestre. Tenían “cara y cuerpo, y acababan en un congelador”, según declaró a Newsweek. “Como los demás empleados, yo pensaba que estaba haciendo lo correcto. Pero, ¿cómo evitar que se te encogiera el alma? Nunca sonreíamos y algunas nos dimos al alcohol y a las drogas”. El impacto le hizo cambiar de clínica, pero seguía justificando el aborto dentro del primer trimestre de embarazo.

El cambio definitivo ocurrió en 1995, cuando trabó amistad de forma casual con algunos componentes de la organización pro-vida Operation Rescue. Emily, una niña “rescatada” de un aborto inminente, le hizo comprender que esos 35 millones de bebés muertos también eran personas. Ahora, Norma McCorvey hace campaña a favor de la reforma de la ley. Quiere poner en marcha una clínica móvil para ofrecer a las mujeres servicios prenatales gratuitos y darles asesoramiento familiar. Y está escribiendo un libro, Won by Love, donde explica cómo pasó a engrosar las filas de los defensores de la vida.

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