Drogas legales, pero peligrosas

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Duración lectura: 1m. 51s.

Contrapunto

La población reclusa de Estados Unidos sigue creciendo sin parar. El año pasado había 1.250.000 reclusos en las cárceles federales y estatales, más unos 567.000 en prisiones locales, pendientes de juicio o con sentencias de menos de un año. Lo cual supone una media de 645 internos por cada cien mil habitantes, proporción diez veces mayor que la media de otros países industrializados.

Pero no hay que pensar que las cárceles están llenas de mafiosos, psicópatas y asesinos en serie. Según un estudio de la Universidad Columbia, casi el 80% de los presos están en la cárcel por delitos relacionados con drogas o alcohol. De hecho, el alcohol tendría un papel más importante en la violencia que drogas como el crack.

El dato lleva a preguntarse hasta qué punto tienen razón quienes aseguran que la legalización de las drogas reduciría drásticamente las acciones criminales ligadas a los estupefacientes. Según este argumento, las drogas son peligrosas porque están prohibidas, y no al revés. Sin embargo, el alcohol no está prohibido, pero no por eso deja de ser peligroso. El abuso del alcohol es causa de gran número de accidentes de tráfico, de accidentes laborales, de reducción de la esperanza de vida por enfermedades y de buena parte de los delitos violentos, como puede verse por la población carcelaria estadounidense. Y el hecho de que pueda venderse con todas las “garantías” no impide que esté en el origen de muchas conductas criminales.

Lo mismo puede decirse respecto a las drogas. Aunque desaparecieran los delitos ligados a la producción y consumo de droga -y como siempre se establecerían algunos límites, también habría alguien dispuesto a saltárselos-, lo que nunca desaparecerían serían los delitos cometidos bajo la influencia de las drogas. Con la diferencia de que la mayor oferta de un producto ya legalizado haría aumentar los consumidores. Y si cada vez se van poniendo más cortapisas a la publicidad de las bebidas alcohólicas, ¿qué ganamos quitando barreras a la difusión de las drogas?

Ignacio Aréchaga

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