Dinero privado fomentará la píldora abortiva en Estados Unidos

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Ni la demanda ni el escaso interés de las casas farmacéuticas habrían bastado para la introducción de la píldora abortiva RU-486 en Estados Unidos: se debe al empeño de las organizaciones abortistas del país. Aun así, las condiciones estipuladas para administrar la píldora -por razón de los riesgos que comporta- y el cada vez menor número de médicos que practican abortos dificultan que se extienda su uso. Pero los abortistas trabajan y gastan dinero para asegurarlo.

Al autorizar la RU-486, la Food and Drug Administration (FDA) exigió que solo la dispensen ginecólogos y clínicas que ya practican abortos quirúrgicos y que el médico tenga concierto con un hospital al que pueda remitir a las pacientes necesitadas de intervención quirúrgica (ver servicio 132/00). De todas formas, en el 87% de los condados del país no hay médicos que practiquen abortos y, entre 1992 y 1996, el total nacional ha descendido un 14% (The Wall Street Journal, 14-XI-2000). Esto significa, por ejemplo, que una mujer de las zonas rurales de Texas tendría que viajar unos 500 Km para abortar; una de Alaska tendría que cambiar de Estado.

Para superar esos obstáculos, el Open Society Institute (OSI), fundado por el financiero George Soros, va a destinar un millón de dólares al Nationwide Mifepristone Affiliate-Readiness Project (programa de la Planned Parenthood Federation of America), que -entre otras cosas- lanzará una campaña publicitaria en prensa y televisión para promover el aborto con la RU-486. Además, donará cientos de miles de dólares a otras organizaciones abortistas para que enseñen a médicos rurales y de Brooklyn cómo practicar abortos con la RU-486. Soros pone dinero también en otras causas: las campañas financiadas por el OSI han contribuido a que en siete Estados y en el distrito de Columbia se apruebe por referéndum el uso terapéutico de la marihuana.

Otra dificultad que las organizaciones abortistas intentan vencer es el precio de la píldora, 270 dólares. Para completar el aborto es necesaria además una dosis de misoprostol, que habrá que comprar aparte. Como un aborto quirúrgico cuesta entre 300 y 700 dólares, la RU-486 resulta poco competitiva. Por eso, la National Abortion Federation ha entrado en negociaciones con Danco -la empresa constituida con el fin exclusivo de comercializar la píldora-, para obtener remesas a precio inferior y distribuirlas a clínicas abortistas no lucrativas.

La píldora abortiva en Estados Unidos ha progresado siempre por el gran interés de las organizaciones abortistas. Los laboratorios que la inventaron, Roussel-Uclaf, renunciaron a venderla. El Population Council, abortista, logró que le cediera la patente, pero no encontró ninguna casa farmacéutica dispuesta a fabricar y comercializar la píldora, por lo que constituyó Danco. Ahora bien, Danco no tiene laboratorios donde producirla. Aunque Danco ha rehusado dar a conocer su proveedor de píldoras, informaciones no oficiales publicadas por el Washington Post (12-X-2000) afirman que ha encargado la fabricación a una empresa china, Hua Lian Pharmaceutical, con sede cerca de Shanghai.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares