Debate en Italia sobre la moratoria del aborto

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La iniciativa surgida desde el periódico Il Foglio, dirigido por Giuliano Ferrara -ateo devoto, según se califica a sí mismo-, de proponer al mundo una moratoria sobre el aborto, semejante a la ya acordada sobre la pena de muerte (ver Aceprensa 3/08), ha puesto en marcha una rica discusión pública.

Un lector cualquiera puede recorrer el mundo entero abriendo el periódico de Ferrara y auscultar así el rechazo al aborto. Por ejemplo: India, un país donde cada año hay más de trece millones de abortos. Una región donde los abortos selectivos han llevado a la eliminación de al menos diez millones de fetos femeninos en los últimos veinte años. La India, que tiene uno de las leyes abortivas más permisivas como método para el control de la natalidad y para garantizar un mayor desarrollo económico.

“La cosa más absurda y ridícula es sugerir que el aborto es una solución al problema el hambre, porque permite el control de la población. Y más absurda y ridícula es la concepción -tan típica de las agencias de la ONU- de que la superpoblación es el peligro mayor para la salud de una nación… En realidad el mundo debería mirar con urgencia a los aspectos sociopolíticos para eliminar el hambre, la pobreza y la miseria de la gente”. Este el grito de Lenin Raghavarshi, treinta y siete años, de Varanasi (Uttar Pradesh), ateo, comunista, presidente del People’s Vigilance Committee on Human Rights.

El problema no es económico

De Trento, una de las zonas con más desarrollo económico de Italia, llega a las páginas de Il Foglio otro documento interesante: “A menudo oigo decir: ‘me he visto obligada a abortar’, a lo cual siguen razones diversas, que hablan de ausencia de alternativas concretas, de falta de medios económicos y de apoyo moral”. Quien escribe es Maristella Paiar, miembro de la directiva de Movimiento por la Vida de Trento. “¿Cómo es posible que en nuestro rico Trentino todavía las mujeres se vean obligadas a abortar por falta de apoyo económico? La mujer no debe ser obligada nunca a matar a su hijo, porque matándole a él se asesina a sí misma”.

A sus 49 años, Mario Melazzini es presidente de la Asociación italiana de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), enfermedad que el mismo padece. En Italia es conocido porque organizó y capitaneó la multitudinaria “procesión” de enfermos de ELA que hace poco más de un año se paseó por Roma mostrando su desaprobación a la iniciativa del enfermo Welby pidiendo un presunto “derecho a morir”. “Sea bienvenida la moratoria -afirma Melazzini-. Es más me pregunto por qué no la hemos pedido antes”.

Una discusión que se extiende

El debate también ha llegado a otros rotativos y medios italianos. En uno de sus editoriales a inicios de enero, el Corriere della Sera afirmaba que para enfrentarse al aborto “hay una razón más concreta todavía que es aquella de la economía y de la supervivencia demográfica de nuestra población occidental. El primer ‘capital’ que sirve a la economía -lo han escrito economistas premios Nobel como Beker- y que garantiza una buena economía, es el constituido por el capital humano. Europa, y no solo Italia, está declinando demográficamente y esto pone nuestra economía en riesgo”. Y más adelante explica que “faltan millones de personas en el mundo del trabajo, porque solo en Italia, en estos treinta años de la 194 [la ley del aborto italiana], los individuos eliminados por el aborto son casi cinco millones”.

Y termina aludiendo a otro ámbito, el de la ciencia, cuando afirma que es oportuno modificar la ley “no solo porque es inadecuada en la definición de la viabilidad del feto, sino porque la ciencia confirma que el ser humano desde el momento de la concepción es un individuo humano”.

La revista Famiglia Cristiana entrevistaba en su primer número del año a Giuliano Ferrara, que expresaba así su deseo de revitalizar el debate y la reflexión sobre tan grave asunto: “Hay algo en la vida que nunca he soportado: la hipocresía, el mentirse a si mismo, saber como están las cosas y decidir no decirlo. El humanitarismo es algo muy bonito, pero sin una nueva reflexión sobre el hecho de que mil millones de seres humanos han sido abortados en las últimas tres décadas a un ritmo de cincuenta millones al año, que el aborto ha adquirido un tinte eugenésico, esto es, de mejoramiento de la raza, de inspiración sexista… sin esto, el humanitarismo es un timo”.

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