Canadá se dispone a regular la reproducción asistida

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Duración lectura: 2m. 21s.

Un proyecto de ley presentado en junio en el Parlamento canadiense prevé multas y penas de cárcel para quienes participen en operaciones de alquiler de úteros, compraventa de esperma, selección del sexo, clonación de embriones y otras prácticas, hasta trece, relacionadas con la procreación asistida. Algunas de ellas se realizan ya en las clínicas especializadas del país, pues en Canadá no hay ley sobre fecundación artificial. Después de que se apruebe el presente proyecto, de carácter penal, el gobierno propondrá una regulación legal de los procedimientos no vedados.

Entre las prácticas prohibidas se encuentran:

– Pagar a una mujer para que geste un embrión ajeno concebido artificialmente (“maternidad de alquiler”). En cambio, se permitirán tales acuerdos si la gestante no cobra.

– Elegir el sexo del embrión, salvo por motivos médicos, como en el caso de enfermedades hereditarias ligadas al sexo.

– Pagar a donantes de esperma, óvulos o embriones.

– Donar óvulos a cambio de servicios de fecundación in vitro. En estos procedimientos se obtienen múltiples óvulos de las clientes, y las clínicas suelen pedirles los sobrantes para emplearlos con otras parejas o investigar.

– Cultivar embriones con fines de investigación. Sólo se podrá investigar en embriones de 14 días como máximo.

Todas esas prácticas son comunes en Canadá, como en otros países. Además, se prohibirán otras de las que no consta que se hayan dado casos en Canadá, entre ellas: manipular las células germinales, lo que supone provocar alteraciones genéticas no sólo en el sujeto interesado, sino también en sus descendientes; gestar embriones fuera del útero (“ectogénesis”); clonación de embriones humanos; crear híbridos de animales y seres humanos; extraer óvulos de fetos o de cadáveres.

Representantes de las clínicas dedicadas a la fecundación artificial se han manifestado en contra del proyecto. En particular, se oponen a la prohibición de retribuir a los donantes de gametos y a las “madres de alquiler”. Señalan que en otros países se ha intentado, sin éxito, instaurar sistemas de donación basados en el altruismo. En efecto, donde no se permite comprar esperma u óvulos, hay escasez de células para la fecundación in vitro, y de hecho se suele dar retribuciones a los donantes, enmascaradas como “compensaciones por las molestias”. Sin embargo, el proyecto canadiense parte del principio de que es ilícito comerciar con el cuerpo humano.

Otras prácticas no expresamente prohibidas en el proyecto quedarán pendientes de regulación, entre ellas el almacenamiento de esperma y embriones, o el uso de tejidos fetales para la investigación. Las clínicas tendrán que obtener autorización para llevarlas a cabo.