Células madre adultas regeneran corazones infartados

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Duración lectura: 4m. 25s.

Recientemente se han hecho públicos nuevos avances en el uso de células madre de adultos, en concreto para regenerar el tejido cardiaco de víctimas de infarto. El mes pasado, un paciente de 66 años se convertía en el primer español tratado con implantación de células madre adultas procedentes de su propia médula ósea, para reconstituir el tejido de miocardio muerto después de un infarto sufrido unos días antes de la operación. Antes se habían llevado a cabo, también con éxito, intervenciones semejantes en otros hospitales.

El último tratamiento, realizado por un equipo médico del Hospital Clínico de Valladolid, comenzó con la extracción de entre 10 y 15 millones de células madre obtenidas del hueso ilíaco de la pelvis. Después de la purificación del material celular, el paciente fue sometido a una operación sencilla -así la calificaron los médicos-, que duró unos diez minutos. La intervención consistió en la introducción de células con un catéter hasta alcanzar el tejido infartado. Tres días después, el paciente era dado de alta. Los médicos calculan que habrán de pasar unos cuatro meses hasta que la zona dañada se encuentre completamente restablecida.

Poco antes, médicos de la Universidad Heinrich-Heine de Düsseldorf (Alemania) mostraron en un estudio publicado en la revista Circulation (3-IX-2002) la eficacia en corazones infartados de los tratamientos con células madre procedentes de médula ósea del propio paciente. El estudio, dirigido por el Dr. Bodo E. Strauer, compara la evolución de veinte pacientes. A la mitad se les aplicó el tratamiento convencional y al resto un implante autólogo de células madre. Después de tres meses de seguimiento, la zona dañada por el infarto se había reducido significativamente, del 30% al 12% por término medio, en el grupo que había recibido la terapia celular. En los otros pacientes la disminución fue “inapreciable estadísticamente”. También se comprobó que en los pacientes tratados con células madre se había duplicado la velocidad de los movimientos de la pared cardiaca, mientras que en los otros pacientes no había habido mejora.

También en la Clínica Universitaria de Navarra (España) se realizó, en febrero pasado, un tratamiento similar. En esta ocasión, el enfermo tenía 70 años y se usaron células madre de su propio músculo esquelético. Este método resulta más adecuado para los casos de infarto de miocardio amplio de ventrículo izquierdo con ausencia de viabilidad. Jesús Herreros, director del Servicio de Cirugía Cardiovascular de la Clínica Universitaria de Navarra, señaló que “hasta ahora las opciones terapéuticas para estos pacientes incluían el transplante y otros métodos quirúrgicos agresivos. Este nuevo procedimiento puede permitir, en el futuro, reparar muchos corazones empleando tejido del propio enfermo, sin riesgo de sufrir un rechazo agudo y con la ventaja de que implica menos costes que un transplante”.

La UE aplaza la decisión sobre células madre embrionarias

Sin embargo, hay quienes piden autorización y fondos para experimentar con células madre embrionarias, que exigirían la clonación para evitar el rechazo, aparte de ser más difíciles de obtener e implicar la destrucción de embriones humanos. Ante las reclamaciones hechas últimamente en España, la ministra de Sanidad, Ana Pastor, manifestó hace dos semanas en el Parlamento que el gobierno es contrario al uso de células embrionarias para investigación. También el Ministerio de Ciencia y Tecnología ratificó después que esa es la postura oficial del gobierno. De todas formas, el Comité Asesor de Ética se reunirá este mes para analizar la cuestión.

Por su parte el Parlamento Europeo ha aceptado dejar en suspenso hasta el final del año próximo la financiación comunitaria de investigaciones con células madre embrionarias, que estaba incluida en el VI Programa Marco de Investigación (2003-2006). En la primavera de 2003 la Comisión deberá presentar a examen un estudio sobre la cuestión. Después se hará un “seminario interinstitucional” en el que participarán Consejo, Comisión y Parlamento para debatir el asunto y, a partir de sus conclusiones, el Ejecutivo europeo realizará una propuesta de revisión, que tendrá que ser aceptada por el Parlamento y el Consejo.

El VI Programa Marco iba a conceder ayudas económicas, con cargo a los fondos de la Unión, a los proyectos de investigación con células madre embrionarias en aquellos países miembros en los que no esté prohibida por ley. Así lo había aprobado el Parlamento en mayo pasado. Pero el Programa Marco es una de las materias sujetas al procedimiento de codecisión, por lo que requiere el acuerdo del Consejo, donde están representados los gobiernos. En junio, cuando el Consejo abordó la discusión del texto aprobado, las delegaciones de varios países (Alemania, Austria, Irlanda, Italia, Portugal y Luxemburgo) expresaron reservas sobre los experimentos con células madre embrionarias. Pasado el verano, ante la falta de acuerdo, el Consejo ha planteado la moratoria, que ha aceptado el Parlamento.

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