Acusan de manipulación al informe de la ONU sobre el cambio climático

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Duración lectura: 2m. 42s.

A comienzos de junio la comisión intergubernamental de la ONU sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó la versión definitiva del documento que valora la influencia de la acción humana sobre el calentamiento de la Tierra. El documento, fruto de cinco años de estudios, se presenta como la fuente más autorizada sobre este polémico asunto. Sin embargo, se advierten cambios en puntos claves entre la versión ahora publicada y lo que aprobaron los científicos en el pleno de la IPCC en Roma el pasado diciembre (ver servicio 174/95).

La acusación de manipulación ha sido lanzada por Frederick Seitz -presidente emérito de la Rockefeller University y presidente del George C. Marshall Institute- en un artículo publicado en The Wall Street Journal (20-VI-96).

Dice Seitz que ningún reglamento de la IPCC da pie a modificar un informe científico después de que haya sido aceptado por el comité de científicos y el pleno de la comisión. Sin embargo, señala, este nuevo documento “no es la versión aprobada por la lista de científicos que aparecen en la primera página”. De ahí que critique duramente a los responsables: “En mis más de sesenta años como miembro de la comunidad científica norteamericana, incluidos mis servicios como presidente de la Academia Nacional de Ciencias y de la Sociedad Americana de Física, nunca he sido testigo de una corrupción más patente en un proceso de revisión como el que ha tenido lugar en este informe de la IPCC”.

En Roma se dijo que el hombre influía en el cambio climático, aunque no se cuantificaba esta influencia, por falta de datos incontrovertibles. En la versión ahora publicada más de 15 secciones del capítulo 8 del documento -el capítulo clave que mostraba las pruebas científicas a favor y en contra, respecto a la influencia humana sobre el clima- fueron cambiadas o suprimidas después de que los científicos las aceptaran para incluirlas en el documento final. La mayoría de los cambios pretenden eliminar el escepticismo de algunos científicos con respecto a la influencia de las actividades humanas en el clima y en la temperatura de la Tierra. Algunos pasajes suprimidos en la versión final son los siguientes:

– “Ninguno de los estudios citados arriba ha mostrado con evidencia que se puedan atribuir los cambios [climáticos] observados a la causa especícica del incremento de los gases que motivan el efecto invernadero”.

– “Hasta la fecha no hay ningún estudio que haya atribuido positivamente todos o parte [de los cambios climáticos observados hasta el momento] a causas antropogénicas [actividades humanas]”.


Tales apaños hacen creer a los políticos y a la opinión pública que la ciencia de hoy demuestra sin falla que el hombre causa el calentamiento de la Tierra. “Si la IPPC es incapaz de seguir sus normas más elementales -dice Seitz- es mejor que las abandone, al menos en lo que concierne a las pruebas científicas sobre el cambio climático, y busque otras fuentes fiables para asesorar a los gobiernos sobre esta importante cuestión”.

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