40 años de aborto legal en Gran Bretaña

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El 27 de octubre se han cumplido 40 años de la aprobación de la ley que despenalizó el aborto en el Reino Unido. Lord Steel, el diputado que introdujo en el parlamento la propuesta de ley que luego fue apoyada por el gobierno, ha manifestado con ocasión del aniversario que “todo el mundo puede estar de acuerdo en que hay demasiados abortos”.

En una entrevista en el diario The Guardian (24-10-2007), el ex diputado demócrata-liberal dice que el aborto está siendo usado de una manera “irresponsable” y se ha llegado a considerar un método de anticoncepción más, que las mujeres usan cuando “las cosas van mal”. Reconoce que, cuando impulsó la reforma, no imaginaba que se llegaría al número actual de abortos. Pero no se le ocurre más remedio que mejorar la educación sobre anticoncetivos y facilitar más el acceso a ella.

Los cardenales Keith O’Brien y Cormac Murphy-O’Connor, presidentes de las conferencias episcopales escocesa y de Inglaterra y Gales, respectivamente, han escrito una carta conjunta con motivo de la fecha. En ella piden un cambio “en mentes y corazones”, que lograría reducir enormemente el índice de abortos “incluso sin cambio de la ley”.

Con tono sereno, la carta dice que con las dimensiones que tiene en el Reino Unido, “el aborto solo puede ser una fuente de aflicción y angustia para todos nosotros”. Recuerda que “la Iglesia ha estado durante muchos años a la vanguardia en nuestros países para ofrecer atención material, emocional y espiritual a las mujeres y a los bebés necesitados”, y que trata de “ayudar a las muchas mujeres, y hombres, que sufren pena, dolor y pérdida tras la experiencia de un aborto”. Frente a ello, proponen soluciones al problema del aborto, centradas en ofrecer alternativas y apoyo a las madres y familias con dificultades. “El derecho a hacer una auténtica elección es precisamente lo que muchas mujeres que se someten a abortos dicen no tener”, escriben.

Esto es lo que se manifiesta en el testimonio de una mujer que abortó, que recoge el portal web de la BBC (24-10-2007). Tras someterse a un aborto a los 26 años, Margaret quiso acabar años después con otro embarazo. Pero la primera intervención salió mal. Tuvo que acudir de nuevo al médico y al ver las imágenes del feto, “la negación [del anterior aborto] terminó. Cuando vi a ese bebé con su corazón latiendo, supe que nueve años antes había destruido un bebé”, cuenta en su testimonio. “Las mujeres merecemos algo más que el aborto en una crisis. Hay otras opciones. ¿Por qué debería ser la muerte de un bebé la única solución?”, se pregunta.

Límites que tienden a la baja

En 1990 se redujo el límite para realizar abortos de 28 a 24 semanas de gestación (salvo en algunos casos como malformaciones o enfermedad del feto, en los que no hay límite). Este recorte tuvo lugar con ocasión de la legislación sobre tratamientos de fertilidad. Ahora se prepara una renovación de esta ley, que incluirá normas legales sobre tejidos humanos y embriones, y con ese motivo se creó hace meses en la Cámara de los Comunes una comisión para debatir sobre el aborto.

Los promotores del aborto quieren que la ley permita a las enfermeras aprobar un aborto durante las primeras doce semanas de gestación. Actualmente, es necesaria la firma de dos médicos, y se ha detectado que entre los médicos más jóvenes crece la resistencia a realizar abortos. Los grupos pro-vida aspiran a reducir un poco más el límite amparándose en los avances médicos que han permitido una mayor viabilidad de fetos por debajo de las 24 semanas.

La responsable de Salud Pública en el Ministerio de Sanidad, Dawn Primarolo, ha manejado datos de la Asociación Médica Británica (BMA) y del Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos (RCOG) para afirmar ante la comisión que “no hay pruebas científicas suficientes para justificar la rebaja”. La diputada conservadora Nadine Dorries, sin embargo, afirma que las cifras están falseadas. Los informes de la BMA y de RCOG enviados a la ministra hablan de un índice de supervivencia a las 23 semanas de gestación del 15-20%. Dorries dice que el historial de algunos hospitales es del 40% a las 23 semanas y del 66% a las 24. La diputada criticó además a la BMA por trabajar para que solo las propuestas pro-abortistas fuesen discutidas en su congreso anual. La BMA afirma que la cifra de fetos viables es a esa edad “extremadamente pequeña”. Una minoría que la entidad no cree merecedora del derecho a la vida.

Desde la puesta en marcha de la comisión parlamentaria, se ha insistido en restringir el debate a un enfoque “científico” del asunto, excluyendo explícitamente las implicaciones “religiosas”, “morales” e incluso “sociales”. En un artículo que trata de sintetizar el tema, The Economist (20-10-2007) considera esa postura un error. “En casos tan difíciles, la ciencia no basta para decidir”, concluye. De los doce miembros de la comisión solo hay una mujer, y la dirección de los trabajos corrió a cargo de Evan Harris, conocido por su defensa de las familias “no tradicionales” y de los híbridos entre humanos y animales. Las comparecencias orales de defensores del aborto fueron trece. Del lado pro-vida, cuatro, y solo después de duras negociaciones.

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