Transición

Historia de una política española (1937-2017)

Página 1

Autor: Santos Juliá

Galaxia Gutenberg.
Barcelona (2017).
656 págs.
23,27 € (papel) / 15,19 € (digital).

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Este libro del historiador Santos Juliá abarca los últimos ochenta años de España, desde la perspectiva de la búsqueda de un orden estable y democrático que pusiera fin a los enfrentamientos físicos o dialécticos que, salvo reducidos intervalos, caracterizaron la España de los siglos XIX y XX.

La mayoría de los procesos de transición relatados en el libro tienen en común el haber sido impulsados por fuerzas minoritarias, que no tenían posibilidades de cambiar la situación y que a veces tomaron sus ilusiones por realidades. Este es el caso de los intentos de mediación entre las partes de la Guerra Civil española, no aceptados por ninguno de los dos bandos. Tampoco fueron muy afortunados los planes de algunos líderes exiliados españoles, comunistas y no comunistas, para derribar el régimen de Franco, confiándolo todo a una intervención exterior, que nunca llegaría, o a una reacción popular que tampoco iba a producirse.

En realidad, la única transición, con visos de realismo y no por ello exenta de dificultades, fue la encabezada por el rey Juan Carlos y Adolfo Suárez, con el resultado de una Constitución que pretendía agrupar a todas las fuerzas políticas y dibujaba una España autonómica para solucionar de una vez por todas la cuestión territorial.

En la década de los ochenta, con la llegada al poder de los socialistas, se podría decir que comenzaba una nueva época en la historia española. Sin embargo, esta armonía política empezó a quebrarse, tal y como señala Santos Juliá, en las elecciones de 1993, cuando González fue consciente de que podía perder el poder y ser sustituido por José María Aznar. Desde entonces, el discurso socialista se encaminó a identificar al PP con el franquismo, aunque Aznar tampoco se privó en aquellos años de elogiar la figura de Azaña para acercarse al centro político.

La Transición, y su propósito de dejar a un lado la Guerra Civil, fue cuestionada por la izquierda en nombre de la memoria histórica, que desembocó en una polémica ley aprobada en 2007. Pero también el nacionalismo cuestionaba la transición. El resto lo haría Podemos, por medio de un líder carismático que utiliza a la vez los medios de comunicación y la historia para construir su discurso político. El rechazo de la Transición, al menos en las elecciones al Parlamento Europeo de 2015, era visceral, de tal manera que su concepto de la democracia quedaba reducido a la izquierda y el antifascismo.

Con el paso del tiempo, recuerda el autor, moderaron un tanto este discurso. Sin embargo, la realidad es que se ha producido un intento de ruptura nacional-populista que llega hasta hoy. Pese a todo, Juliá advierte que lo que peor podría hacer la izquierda española es proclamar una ruptura completa con el pasado, con lo que convertiría la Transición en patrimonio de la derecha.


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