Otros estrenos (10 mayo 2019)

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Breves notas sobre algunas películas que se estrenan el 10 de mayo.

Steve Bannon, el gran manipulador
The Brink

Directora: Alison Klayman. Intérprete: Steve Bannon. 93 min. Jóvenes.

Steve Bannon fue jefe de estrategia de Donald Trump y uno de los artífices de su éxito electoral. A los pocos meses dejó la Casa Blanca porque le daba “malas vibraciones” y desde entonces se dedica a asesorar a partidos de extrema derecha, principalmente en Europa.

Este documental, dirigido por Alison Klayman y rodado con la absoluta participación del propio Bannon, trata, en teoría, de desenmascarar al ideólogo. Al final, lo que hace es recorrer los diferentes encuentros de este con líderes europeos de partidos xenófobos, además de prestarle una plataforma para difundir sus propuestas. Quizás es este el punto más endeble de Bannon. Después de ver el documental, uno concluye que el estratega americano es sobre todo un vendedor, que lo mismo podría promocionar un coche que una lavadora. La política actual sabe algo –mucho– de esto. Ana Sánchez de la Nieta.

La tragedia de Peterloo
Peterloo

Director y guionista: Mike Leigh. Intérpretes: Maxine Peake, Rory Kinnear, David Bamber, Alastair Mackenzie, Leo Bill, Adam Long, Nico Mirallegro, Teresa Mahoney, Patrick Kennedy, Mark Ryan. 154 min. Jóvenes-Adultos. (V)

A Mike Leigh, director y guionista de esta película, le gusta el cine que observa. Y es lento y largo. Como su anterior obra, Mr. Turner, la que nos ocupa dura más de dos horas y media, y es agotadora. La tragedia de Peterloo recuerda mucho a la última versión de Los miserables, por la época (estamos en 1819); lástima, no obstante, que aquí la única canción que hay es simplemente una manera de explicar la dramática situación de pobreza de los habitantes de Manchester, pero porque, parece, no sabía cómo hacerlo.

Leigh describe con maestría a los personajes y la ambientación, aunque peca de una visión muy maniquea. Así, el pueblo llano es muy bondadoso, y el establishment, malvado. Todo esto, sumado a la teatralidad de las actuaciones, hace que la película se haga muy pesada. Con todo, es interesante la crítica del realizador a la política “de despachos” y a la de la retórica vacía de contenido, además de que lanza un mensaje fulminante a la hipocresía de los que a menudo actúan lavándose las manos a lo Pilatos. Jaume Figa i Vaello.


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