No des a “aceptar” sin más

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Escándalos como los de Cambridge Analytica y algunas aplicaciones de Facebook han contribuido a una mayor sensibilidad hacia la protección de datos personales. No es el único caso, aunque el volumen de datos obtenidos ilegalmente sí es bastante inédito. WhatsApp se ha puesto a buen recaudo y sube la edad mínima a 16 años.

Hacía tiempo que no me asomaba por Facebook. Si tenéis un mensaje como este, no deis a aceptar sin más. También Twitter está pidiéndonos revisar nuestra configuración. O, sin ir más lejos, Blogger o You Tube recuerdan que los que usamos estas herramientas, debemos pedirles consentimiento a nuestros suscriptores, usuarios, etc.

La personalización del móvil, que tanto nos gusta, necesita nuestro “sí, quiero”.

Antes del 25 de mayo, todas las plataformas, servicios, webs tienen que adaptarse al nuevo Reglamento Europeo de Datos. La ley actual ya es de por sí buena y protege, pero hay muchas cosas que mejorar ante el crecimiento de “big data” o tratamiento masivo de datos. Dónde vives, desde dónde ves el correo, qué aplicaciones tienes en el móvil, a qué hora las usas, si usas el GPS –cómo son tus trayectos–, qué intereses tienes en las noticias –¿fútbol o recetas?, ¿política o economía?–.

Los usuarios tenemos derecho a que se nos pregunte expresamente con toda la información necesaria si consentimos el almacenamiento de nuestros datos

Leamos lo que dicen esas “ventanas” emergentes. Dediquemos un tiempo a la configuración de nuestro perfil. En mi caso, hmm, estoy pensando si sigo en Facebook o me borro… y me inclino más por lo segundo. De momento escribo esto, recopilando alertas y repasando todos los mensajes del móvil o Gmail que me piden “consentimiento”. Hasta he tenido un mensaje de texto de IKEA que sortea 500 € entre quienes actualicen su perfil. Inteligente. Y, por cierto, muy bien hecho, porque incluye un enlace a “darme de baja” con un simple clic.

La clave es esa: que los usuarios tenemos derecho a que se nos pregunte expresamente con toda la información necesaria si consentimos el almacenamiento de nuestros datos, la actividad de tráfico de las cookies, el uso de tales datos para personalizar la publicidad o las noticias o el tiempo.

Y sin olvidar revisar las cuentas de los menores de la casa.

Mientras el Parlamento español piensa si baja la edad de consentimiento de los menores a 13 o 12, en España el límite sigue estando en 14 años, si bien la norma europea la fija en un techo de 16 años, así que al menos hasta esa edad debe pedirse el acuerdo a los padres o tutores. WhatsApp va en esa línea, y ya ha anunciado que no aceptará a menores de 16 años (tendrán que hacerlo sus padres). Tarde me parece, pero habrá que actualizar la app para que sea efectivo. No quiere problemas. Ha declarado que vende datos a Facebook.

Literalmente dice la Agencia de Protección de Datos, que es la “autoridad” en este campo: “El Reglamento establece que la edad en la que los menores pueden prestar por sí mismos su consentimiento para el tratamiento de sus datos personales en el ámbito de los servicios de la sociedad de la información (por ejemplo, redes sociales) es de 16 años. Sin embargo, permite rebajar esa edad y que cada Estado miembro establezca la suya propia, estableciendo un límite inferior de 13 años. En el caso de España, ese límite continúa en 14 años. Por debajo de esa edad, es necesario el consentimiento de padres o tutores”.

No des a aceptar sin más. Aunque luego se puede revocar el consentimiento, permitidme que dude de que esos datos no estén ya volando a otro continente donde la sensibilidad ante esto es o será menor.

Loreto Corredoira
Profesora de Derecho de la Comunicación Audiovisual, UCM
@loretoc


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