Musulmanes que se convierten al cristianismo

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Las conversiones de musulmanes al cristianismo es un tema delicado, sobre el que no es fácil reunir datos concluyentes. Pero informaciones de distintos lugares indican que es un fenómeno significativo.

Según la estadística anual que publica en Francia la Conferencia Episcopal sobre los bautismos de adultos, en torno al 4% de los catecúmenos proceden del islam. Este año se bautizaron 160 de este origen, entre un total de casi 4.000.

También la diócesis alemana de Hamburgo comunicó la incorporación a la Iglesia católica de 196 musulmanes en la última Pascua. Incluso, hay datos de Austria, donde el pasado mes de abril se han bautizado unos 40 sirios, iraníes y afganos.

Un estudio calcula alrededor de diez millones de conversos del islam al cristianismo desde 1960

Además, se han publicado últimamente informaciones sólidas que contradicen la impresión popular de la dificultad de pasar del islam al cristianismo, y no se refieren solo a los musulmanes refugiados en Occidente como consecuencia de los conflictos en Oriente Medio. Más problemáticas son las conversiones en los Estados islámicos: esa decisión personal está sancionada con graves penas, que pueden llegar a la ejecución.

Diez millones de conversiones desde 1960

La revista Journal of Research on Religion calcula alrededor de diez millones de conversos desde 1960. En Estados Unidos se celebrarían unos 20.000 bautismos al año. La mayoría se dan en las comunidades evangélicas o pentecostales protestantes, pero también se producen hacia católicos y ortodoxos.

Los sociólogos de la religión indagan acerca de las razones de ese fenómeno. El periodista libanés Camille Eid afirma en Tempi.it que se trata de algo incalculable en constante crecimiento, tanto en Europa como en los países de mayoría musulmana. La causa habría que buscarla en la reacción de fieles que buscan respuestas a su inquietud personal en confesiones distintas a un islam cada vez más represivo. A eso se añadiría el descubrimiento del Evangelio del amor y de la verdad: “Descubrir que Dios es amor es revolucionario”.

Lógicamente, se dan conversiones entre los refugiados, como señala Christianity Today: aporta datos reales de Hannover, la capital de la Baja Sajonia, o de Winsen, también en ese Land. Desde luego, las nuevas tecnologías ayudan a los refugiados a conocer mejor a Jesucristo: iglesias evangélicas y católicas utilizan servicios de SMS o telefónicos para proporcionar información a los inmigrantes en idiomas árabe y persa. Además, organizan cursos para que comprendan mejor la fe antes de ser bautizados, y para excluir motivaciones meramente humanas, como tener más posibilidades de recibir el asilo jurídico en Alemania.

Más allá de los refugiados, a pesar de la represión

Pero el fenómeno va más allá de los refugiados. Un indicio del incremento de las conversiones es la reacción contraria de las autoridades, también en el plano jurídico represivo, como en el caso de Argelia. Así, el P. Pierre Humblot, sacerdote recientemente expulsado de Irán después de 45 años de misión, actualmente en Francia, habla de 300.000 conversiones en aquel país, un fenómeno increíble, teniendo en cuenta que están prohibidas las celebraciones cristianas en la lengua local.

En el norte de África se emite un programa de televisión sobre musulmanes que se han hecho cristianos o quieren serlo.

Camille Eid señala la experiencia de una emisión de la televisión cristiana del norte de África, Al Hayat, dirigida por un marroquí converso del islam, hijo de un imán: durante su programa se cuentan historias de exmusulmanes y se reciben llamadas de personas convertidas o en vía de conversión gracias a esas transmisiones. Son jordanos, egipcios, tunecinos, marroquíes, pero también franceses. El director del programa aborda el problema de los fundamentos del islam, y no deja de evocar cómo él mismo sufrió la exclusión familiar tras su conversión.

En concreto, a propósito de los obstáculos que puede encontrar un musulmán que quiere convertirse, explica el vacío que muchas familias hacen a sus propios miembros que abandonan el islam. Recuerda la historia de un marroquí converso –sacerdote tiempo después–, cuya familia celebró un funeral con un ataúd vacío. En cualquier caso, la ley islámica de varios países de Oriente Medio viola la libertad religiosa: el converso es desheredado, y puede ser condenado a varios años de cárcel e, incluso, a muerte.


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