Una Francia no tan descristianizada recibe a León XIV

publicado
DURACIÓN LECTURA: 7min.
Una Francia no tan descristianizada recibe a León XIV
Enfermos y peregrinos en el santuario de Lourdes, septiembre de 2025 (foto: RudiErnst / Shutterstock)

Del 25 al 28 de septiembre, el Papa visitará Francia, un país de profundas raíces católicas pero muy secularizado. O tal vez no tanto, porque el viaje de León XIV ha suscitado una enorme expectación, que asegura una asistencia masiva a los actos abiertos al público.

París. A principios de septiembre, 215 víctimas de abusos espirituales procedentes de 37 comunidades católicas francesas –y no precisamente las menos importantes– enviaron una carta a León XIV, a pocas semanas de su llegada a Francia.

Esta iniciativa inusual, destinada a llamar la atención sobre un problema bien conocido por el Papa y los obispos franceses —y que es objeto de toda su atención: el Papa se entrevistará en Lourdes con un grupo de víctimas—, no debería hacernos olvidar que más de un millón de personas se han inscrito espontáneamente en las distintas plataformas que se han abierto desde el pasado mes de agosto en las diferentes localidades que el Papa va a visitar: París, Metz y Lourdes. Entre ellas hay muchos jóvenes.

Incluso se podría interpretar esta provocativa llamada de atención como un reconocimiento de la magnitud del éxito de la visita.

A los oficialmente inscritos se sumarán todos aquellos que, en París, asistirán desde lejos, desde la famosa avenida de los Champs Elysées, a la misa celebrada en la no menos famosa e histórica Place de la Concorde, así como aquellos que acudirán en masa a los lugares que León XIV tiene previsto visitar, tanto en la capital como en las otras dos ciudades. Lourdes atraerá sin duda a mucha gente.

Muestras de vitalidad

Pero este entusiasmo inesperado no se debe únicamente a la creciente popularidad del sucesor del papa Francisco. Junto al inevitable a pesar de los pesares, la Iglesia de Francia da muestras de cierta vitalidad, incluso teniendo en cuenta el descenso significativo de los bautismos de niños y de la asistencia a la misa dominical. Los que siguen siendo practicantes son fervientes y, a menudo, participan activamente en diversos compromisos cristianos, parroquiales o de otro tipo, preocupados por la justicia social, en la línea de la encíclica Rerum novarum de León XIII, prolongada y renovada en un nuevo contexto informático y mediático.

Las diversas ramas del escutismo de inspiración católica, no mixtos, siguen activos.

Los obispos están atentos a las enseñanzas y al aliento del Papa. El ecumenismo está muy vivo en las iniciativas de los teólogos implicados en este proceso, y en las mentalidades comunes.

La repercusión mediática de la encíclica Magnifica humanitas trasciende ampliamente el ámbito católico.

Conversiones

Además, desde hace unos años surge un fenómeno nuevo: las parroquias reciben un aluvión de solicitudes de conversión. No proceden únicamente de personas no bautizadas que desean contraer matrimonio canónico con un católico, sino, en muchos casos, de jóvenes o personas de más edad que buscan lo absoluto y la espiritualidad, y que no encuentran una respuesta satisfactoria en un mundo que consideran materialista e individualista.

Las conversiones de hoy son de personas anónimas, más que de figuras conocidas por el público culto

Esta novedad recuerda a la Francia de los años treinta, donde se producían conversiones espectaculares en un país ampliamente descristianizado.

Pero (y ahí radica la diferencia) ¿dónde están hoy los Claudel, los Huysmans, los Maritain, los Max Jacob, que dieron testimonio de su descubrimiento de la fe católica y de cómo esta reorientó radicalmente su vida y su obra? Las conversiones de hoy son de personas anónimas, más que de figuras conocidas por el público culto. Entre estas son pocas las que dan testimonio de su práctica religiosa, como el escritor Didier Decoin, ganador del Premio Goncourt y antiguo presidente de la Academia del mismo nombre, que falleció hace unas semanas. Algunos grandes nombres se declaran más bien, y con gran sinceridad, cercanos a la fe, sin que ello les lleve a una práctica religiosa.

Los obispos, en el seno de la Conferencia Episcopal, y las parroquias, a su nivel, se esfuerzan por promover la perseverancia de estos neófitos inesperados, cuidando su formación.

Sorprende que muchos de los más jóvenes se sientan atraídos por las bellas liturgias, preferiblemente en latín, lo que lleva a algunos a acudir a iglesias y capillas donde se celebran misas tradicionales, y a aquellas que están a cargo, bien de la Fraternidad San Pedro, reconocida por Roma, bien de la fraternidad integrista San Pío X, que sigue muy presente en Francia, encerrada en sí misma (40.000 fieles practicantes regulares como máximo), pero con una media de edad inferior a la de la población francesa y en ligero aumento en lo que respecta a las ordenaciones.

Despertar las conciencias

El Santo Padre llegará, pues, a este país de antigua tradición cristiana que es Francia, pero no tan descristianizado como se suele decir. Él lo sabe, y cabe esperar que sus mensajes lo tengan en cuenta y se fijen como objetivo despertar las conciencias de los católicos, interpelándolos, tal y como hizo Juan Pablo II en 1980, durante su primer viaje apostólico: “Francia, ¿qué has hecho con las promesas de tu bautismo?”.

Las próximas semanas dirán si el gran movimiento de simpatía que suscita el viaje pontificio –pastoral y no político, tal y como esperaban los dirigentes de este país, con el presidente Emmanuel Macron a la cabeza– habrá cumplido sus promesas o las habrá superado.

 

Etapas del viaje

En la gran expectación ante los diversos eventos, no se excluye un punto de curiosidad: Juan Pablo II y Benedicto XVI eran bien conocidos antes de visitar Francia; ahora católicos y no creyentes tienen la oportunidad de acercarse a un obispo de Roma que apenas comienza el segundo año de su pontificado.

La Jerarquía ha mostrado en los últimos años una especial solicitud en materia de catecumenado. Las cifras son elocuentes: más de 20.000 en 2026, contando los adolescentes. Se comprende que el Pontífice se reúna en París con los miembros de la Asamblea Sinodal Provincial, los catecúmenos y los neófitos (sábado 26 de septiembre).

Los organizadores de la gran vigilia de los jóvenes, en el Stade de France en Saint Denis (viernes 25), esperan también manifestar la unidad dentro de una diversidad que aglutina y no separa: los jóvenes católicos han invitado a amigos judíos, musulmanes, sijs, budistas e hindúes: “Viven juntos todo el año y sentían el deseo de compartir este gran momento”, ha dicho Mons. Étienne Guillet, obispo de Saint-Denis.

Será importante también la visita a la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), también el viernes. Muy probablemente se cumplirán las expectativas señaladas a La Croix por Khaled El Enany, director de ese organismo de la ONU: “He querido invitar al papa León XIV porque su visión y su compromiso coinciden profundamente con las prioridades de la Unesco: la protección de los jóvenes, la educación como fundamento de la paz, el diálogo intercultural e interreligioso, así como los retos éticos relacionados con las nuevas tecnologías”.

Esas inquietudes resultan inseparables de la solicitud del papa por los emigrantes: la jornada del sábado 26 comenzará con su visita al Centro de Acompañamiento e Integración Social “Maison Bakhita”.

La etapa de Lourdes, del sábado al domingo, será profundamente espiritual, con una inusitada afluencia de fieles, que desean vivir una experiencia de peregrinación junto a un peregrino especial: el Papa.

La visita del pontífice concluirá el lunes 28 en Metz, capital de la Lorena, ciudad fronteriza que ha superado duras enemistades y es símbolo hoy de la amistad entre los pueblos y lugar propicio para el diálogo interreligioso. Allí nació uno de los padres fundadores de la Unión Europea, Robert Schuman –declarado venerable por el Papa Francisco–, que tuvo el espíritu de reconciliación en el centro de su alma. Aceprensa.

Apúntate a la newsletter

Cada jueves, lo mejor de Aceprensa en una newsletter gratuita.

Contenido exclusivo para suscriptores de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres suscriptor conéctate a tu cuenta. Si aún no lo eres, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.

Bizum al 10010
Cómo hacer tu donativo
  1. Abre la app de tu banco y entra en Bizum.
  2. Elige Enviar dinero a una ONG o «donaciones».
  3. Escribe el código 10010 y comprueba que aparece Fundación Methos.
  4. Indica la cantidad que quieras y confirma.

Si tu banco no tiene la opción de donaciones, envíalo como un Bizum normal al 10010.

Funcionalidad exclusiva para suscriptores de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres suscriptor conéctate a tu cuenta para poder comentar. Si aún no lo eres, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.