Cada cierto tiempo algún estudio nos alerta sobre los riesgos de la exposición de los menores a las pantallas y redes sociales. Sin embargo, las investigaciones sobre el uso de internet por parte de los ancianos son escasas y poco concluyentes, aunque las estadísticas muestran que los mayores pasan cada vez más horas conectados a alguna red social.
Se entiende la preocupación social por la influencia que tienen las pantallas en la infancia, un momento en el que el cerebro es absolutamente plástico y los hábitos comienzan a formarse.
El caso de los ancianos es diferente: son personas adultas, formadas, autónomas y con hábitos ya forjados. Además, al contrario de los nativos digitales, han llegado a las pantallas después de un pasado analógi…
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