Impresiona esta colección de testimonios de cristianos en el Oriente Medio. La mayor parte son libaneses que padecieron el desastre de la guerra civil (1975-1990). Otros provienen de Israel, Palestina, Siria, Iraq o Irán. Algunos son conversos del islam, y también hay una judía que abrazó el catolicismo.
Muchos son supervivientes de matanzas, persecuciones, secuestros, torturas. Unos fueron expulsados de sus casas y vivieron durante años como desplazados o refugiados. Otros tuvieron que ir al exilio. Hay quienes vieron cómo asesinaron a sus padres, hermanos o amigos.
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En medio de tanta crueldad y violencia resaltan muestras conmovedoras de heroísmo y solidaridad. Varios soportaron cautividad y tormentos por no renegar de su fe. También leemos el caso de una anciana católica libanesa que quedó sola después de que su aldea fuera arrasada, y fue acogida, por dos años, en el hogar una muy modesta familia suní. Y algunas historias incluyen prodigios asombrosos que son prueba del favor divino.
Jaume Figa Vaello recoge estos relatos aportando el necesario contexto, pero con poca glosa. Su gran mérito es haber buscado una veintena larga de testigos y transmitir fielmente sus recuerdos. Ellos cuentan sin subrayados ni patetismo hechos que estremecen al lector.
Tal disposición de ánimo no es la indiferencia de quien para no sucumbir al dolor se ha endurecido. Es, por el contrario, la actitud característica del cristiano. “¿Podemos volver a convivir con quienes nos echaron?”, preguntó un sacerdote libanés a su obispo, al término de la guerra, en referencia a la destrucción de un pueblo habitado por católicos. “Dios ha inventado el perdón”, fue la respuesta. De todos los milagros narrados en el libro, este es el mayor: el de personas que han vencido el resentimiento porque han perdonado.