Gustavo acaba de ser encarcelado injustamente, pero su madre tiene que hacer fila para que le dejen entrar a verlo. En esa espera conoce al resto de madres que comparten con ella un nuevo modo de afrontar la rutina diaria.
En su segunda película, el argentino Benjamín Ávila pule la narrativa de su ópera prima (Infancia clandestina, 2011). Para empezar, la premisa es lo suficientemente sugerente para que las situaciones dramáticas en torno a la fila de madres tengan muchas posibilidades para generar un ambiente tan peculiar como auténtico. Natalia Oreiro (El médico alemán, Cleopatra) diseña un personaje que sostiene con matices un impactante conflicto familiar combinados con elementos de thriller.
El tono de la película es contenido y efica…
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