Vuelve a publicarse en otra editorial, y con un prólogo de la escritora y periodista argentina Leila Guerriero, una de las obras fundacionales del género de la crónica, muy de moda en la literatura actual.
El 9 de junio de 1956 un grupo de militares argentinos partidarios de Perón intentaron un golpe de Estado contra el gobierno dictatorial de la llamada Revolución Libertadora. El pronunciamiento fue rápidamente controlado; como represalia, se activó en el país la ley marcial, que provocó muchos fusilamientos en pocas horas. Lo que se cuenta en este libro tiene que ver con esa ley marcial, aplicada arbitrariamente a un grupo de personas que se reunieron en un departamento de la localidad de Florida. Por la noche, fueron detenidos por la policía sin dar ninguna explicación y, sin juicio, fueron condenados a muerte. Pero la operación fue un fracaso, pues de los doce detenidos, como poco, se salvaron siete personas.
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Unos meses después de aquellos sucesos, Walsh pudo conocer a uno de los que se salvaron, Juan Carlos Livraga. Este le contó los pormenores del intento de fusilamiento, versión que amplió con la de otro superviviente, Miguel Ángel Giunta. El autor empezó a ver la arbitrariedad con la que había actuado la policía, que incluso irrumpió en el departamento de Florida antes de que se estableciera la ley marcial. Rodolfo Walsh siguió recopilando información sobre esos trágicos sucesos, se entrevistó con familiares y más personas implicadas y demostró las numerosas irregularidades que se cometieron, de las que nadie iba a asumir ninguna responsabilidad, a pesar de los intentos de algunos abogados y jueces que realizaron con su actitud una apasionada defensa del Estado de derecho.
El libro se publicó primero por entregas en una pequeña revista y, por el impacto que provocó, apareció como libro en 1957. Su difusión aumentó a una velocidad de vértigo, a la vez que se multiplicaba el escándalo político. En sucesivas ediciones, gracias a las pesquisas que siguió desarrollando el autor y a la acción de la justicia, afinó más su versión de los hechos, que cuestionaba sin ambages la actuación policial. Con el paso de los años, este libro se convirtió en una contundente denuncia política contra la dictadura.
Se trata de un libro con mucho prestigio político y también literario. Para dar mayor verosimilitud y fuerza a su investigación periodística, Walsh utilizó diferentes técnicas literarias, anticipándose así en ocho años a la publicación de A sangre fría, de Truman Capote, el icono del llamado Nuevo Periodismo. Por la calidad de su prosa, el vivo estilo y los recursos literarios empleados, Operación Masacre sigue siendo una referencia literaria y periodística.
Rodolfo Walsh (1927-1977) comenzó su carrera literaria en 1953 con la publicación de tres relatos policiales. Poco a poco se fue implicando más en la vida política de su país. Primero fue militante en la Alianza Libertadora Nacionalista; a partir de los sucesos que cuenta en este libro, se fue acercando progresivamente a grupos de izquierda. Llegó un momento en que incluso para él fue más importante la política que la literatura, que utilizó como método de lucha y confrontación. Como escribe el autor en el prólogo de este libro explicando su intencionalidad política, “hay un sentimiento básico de indignación, de solidaridad frente a tanta injusticia”. En 1973 entró a formar parte de la organización Montoneros, donde dirigió el diario Noticias y puso en marcha la Agencia Clandestina de Noticias. Volcado por entero en la actividad revolucionaria, fue asesinado el 24 de marzo de 1977.