Hacía quince años que un Papa no pisaba España. León XIV lo ha hecho este sábado en Madrid, y el primer día de su visita ha querido estar con los jóvenes. En la Plaza de Lima, el pontífice los ha interpelado con una misión concreta: “Sed humanos. Sed chispa de una humanidad nueva”. Y les ha recordado que esa humanidad se construye con una sola herramienta: el amor.
La vigilia de oración con los jóvenes era uno de los momentos más esperados de la visita apostólica del pontífice a España. Ante miles de jóvenes llegados de toda España, el Papa ha centrado su mensaje en tres ejes: la búsqueda de la verdad, el valor para aceptar la propia vocación y el compromiso cristiano en la sociedad.
El recinto llevaba horas preparado. Desde las 18.30, una serie de actuaciones musicales —con artistas como Lola Tuduri, DePol, Antonio José, Servus Mariae, Hey Kid, Inazio Lacarra, Siloé o Ignacio Serrano— había ido congregando a los asistentes en torno al escenario, presidido por una gran cruz visible desde lejos. En las zonas reservadas para los inscritos y en las inmediaciones llegaron a congregarse medio millón de personas, según la estimación de la Delegación del Gobierno en Madrid.
Antes de la llegada del pontífice, el rezo del Rosario dio paso a una serie de testimonios breves: entre ellos, el de Claudia y Roberto, un matrimonio joven que espera su primera hija. Ella, bautizada de adulta, ha resumido su experiencia con una frase: “Soy más yo que nunca”.
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Diálogo con los jóvenes
León XIV llegó a las 20.30. Antes de subir al escenario, se acercó a saludar a los jóvenes que estaban detrás de las vallas, un gesto que ha desatado la respuesta de la plaza: el cántico “Esta es la juventud del Papa”, heredado de las Jornadas Mundiales de Juan Pablo II, ha resonado con fuerza. Al subir al escenario sonaba la versión internacional del himno de la visita, Alza la mirada, en un evento que, aunque de convocatoria mayoritariamente española, ha querido subrayar la dimensión universal de la Iglesia. Tras la bienvenida del arzobispo de Madrid, el cardenal Cobo, la actuación del musical Godspell, una producción de Antonio Banderas, ha levantado más de una ceja entre los asistentes.
El núcleo del encuentro ha sido el diálogo con los jóvenes. Las preguntas han abarcado desde los referentes espirituales del Papa hasta cuestiones concretas sobre cómo vivir la fe en una sociedad marcada por la inteligencia artificial, la precariedad laboral o el acceso a la vivienda. León XIV ha respondido con un discurso articulado en torno al lema de la visita. Sobre el discernimiento, ha señalado el silencio como condición necesaria. “Buscad siempre la verdad; si algo lleva lejos de Dios, no es verdad”. Ha advertido también sobre la desinformación en las redes sociales y ha animado a los jóvenes a no tener miedo a su vocación, “sea al sacerdocio, a la vida religiosa o al matrimonio”. La frase que ha concentrado su llamada a la acción ha sido directa: “Vosotros podéis cambiar la historia. Hacedlo con el amor”.
La adoración eucarística marcó el cambio de registro de la noche. El silencio ha sustituido a la música, y el olor del incienso se ha extendido por el recinto. El Papa había hablado antes de la necesidad de apartar el ruido para encontrar a Dios; la plaza lo ha hecho visible. Tras la bendición, León XIV se ha marchado entre vítores.
Los fuegos artificiales han cerrado el encuentro, seguidos de una última actuación de Hakuna. La vigilia ha sido una más de las citas de una jornada intensa que ha llevado al pontífice desde el Palacio Real hasta la Plaza de Lima. Hoy continúa: la Misa en la plaza de Cibeles espera.