Namib, el desierto más antiguo del planeta, es el hogar de Tafiti, una joven suricata. Su abuelo se encarga de recordarle que se aleje de todo aquello que no sea su familia.
Sin embargo, Tafiti correrá la aventura de su vida con Bristles, un cerdo salvaje que le ayudará a encontrar el remedio para salvar a su abuelo del veneno de una cobra.
A priori, el argumento de la historia es bastante previsible, especialmente para los adultos. No obstante, es especialmente apropiada para los más pequeños. La animación –sencilla– es muy agradable de ver y los niños no pierden el hilo argumental, a diferencia de otras películas animadas que tienen demasiados personajes. En este caso, las aventuras de los dos protagonistas fijan su atención y les hace no despegarse de la pantalla.
Los valores como la amistad –con sus altos y bajos–, la solidaridad bien entendida e incluso la conveniencia de reparar los errores cometidos, pueden ser temas para comentar con los niños tras ver la película.
En resumen: un plan excepcional para los más pequeños de la casa en esta Semana Santa.