En una jornada de trabajo ordinaria en Lochmill Capital, firma especializada en planes de pensiones, un grupo de encapuchados irrumpe armado y exige a la joven Zara y a su compañero Luke a transferir 4,6 millones de euros a monederos digitales. El golpe deja a la compañía sumida en el desconcierto y bajo sospecha. El inspector Rhys, oprimido por su adicción al juego y por deudas que lo amenazan, asume la investigación y estrecha lazos con Zara. Lo que en un primer momento apunta a un atraco convencional revela una trama turbia, donde los límites entre víctimas y responsables se difuminan.
Sotiris Nikias debuta como director con esta miniserie que, desde su estreno, se ha posicionado entre las más vistas de Prime Video. El robo equilibra bien intriga financiera, tensión psicológica y un sutil componente romántico en un engranaje visual que, desde el primer episodio, capta el interés sin sucumbir al efectismo.
La verdadera fuerza del relato reside en la evolución de su protagonista, que revela progresivamente inteligencia y capacidad de liderazgo en situaciones extremas. La interpretación de Sophie Turner (The Staircase, Juego de tronos) deslumbra por cómo sostiene el peso dramático, y cómo deja ver a un personaje con matices que oscilan entre la vulnerabilidad y la seguridad. Además, con Rhys comparte una misma fragilidad —la necesidad urgente de dinero para saldar deudas— que introduce un sugerente trasfondo moral y los enfrenta a decisiones incómodas.
En definitiva, El robo no se limita a explorar la mentira como estrategia de supervivencia, sino que retrata a una generación marcada por la inestabilidad económica y afectiva, en la que la corrupción aflora menos como fruto de la maldad que como consecuencia de la fragilidad.