En 2013, bajo los auspicios de la Administración Obama, un grupo de científicos liderados por el neurobiólogo español Rafael Yuste pusieron en marcha el proyecto BRAIN. El programa sigue vigente y hoy cuenta con más de 550 laboratorios y una financiación por parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) norteamericanos de más de 6.000 millones de dólares, partida a la que hay añadir recursos obtenidos de otros fondos, públicos y privados, de investigación.
El objetivo principal de BRAIN es mapear detalladamente la actividad neuronal e impulsar el desarrollo de las neurotecnologías. Además de los propósitos asistenciales o terapéuticos –avanzar en el estudio de enfermedades como el alzhéimer, el párkinson o la epilepsia–, investiga la me…
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Un comentario
Al margen de los riesgos de manipulación, hay otros intrínsecos que no son perseguibles por ley. Volcar un montón de información en el cerebro (que es la meta principal de Elon Musk es neurociencia, se queja de la lentitud de la interfaz hombre-máquina), aunque sea seleccionada personalmente, es una locura. Cuando lees un libro de ensayo a la vez que lees vas asimilando de forma crítica, reflexionas, relacionas, decides lo que estás de acuerdo y lo q no, con q te quedas. De hecho leer un libro o escuchar un audiolibro son experiencias distintas por las distracciones, como bien se comentaba en un artículo de Aceprensa, pero recalcaría q no sólo por las externas por poder hacer otra cosa s la vez, como deporte, sino las internas. Al leer la reflexión interrumpe, en el audiobook como una conferencia provoca pérdida atención. Pero tanto un caso como otro es asimilación tamizada imposible si se trata nuestra memoria como una meracted neuronal de almacenamiento en la que por ir más rápido se pueda volcar conocimiento sin el componente personal del aprendizaje.