Como escribía José María Fernández Fuentes en Aceprensa a propósito de la publicación en España de La señorita Dashwood, Elizabeth Taylor (1912-1975) “es una novelista británica que, por decirlo brevemente, se puede considerar la sucesora natural de Jane Austen, y también, en cierta medida, de las hermanas Brontë”. Muy bien aceptadas por los lectores de diferentes latitudes, sus novelas se enmarcan en un costumbrismo literario que refleja acertadamente, a veces con ironía, ciertas peculiaridades inglesas. Institutriz y bibliotecaria antes de dedicarse a escribir, Taylor comenzó a publicar en 1946.
Prohibido morir aquí, una de sus mejores novelas, apareció en 1971 y es un excelente ejemplo de su refinada y elegante manera de narrar. Tras quedarse viuda, Laura Palfrey decide abandonar su vida en el campo y trasladarse a Londres. Aunque tiene una hija y un nieto, apenas tiene trato con ellos. En el hotel donde reside, entra en contacto con unos variopintos jubilados, sacados de la realidad, que son una buena muestra de la clase media inglesa y que han solidificado sus manías como consecuencia de la edad. Además, todos tienen cuidado con el qué dirán para evitar que sus vidas, o sus obsesiones, se conviertan en la comidilla del resto de huéspedes.
Un inesperado accidente le servirá a la señora Palfrey para guardar las apariencias delante del resto de jubilados. Con un ingenioso argumento, Taylor se acerca a estos personajes para describir sus aficiones, sus ideas, sus miedos y lo difícil que les resulta aceptar la realidad. Lo hace con mucha agudeza y también con sus dosis de ironía y humor.