La acción del gobierno alemán en favor de la libertad religiosa

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Colonia. «La defensa de la libertad religiosa es uno de los fines primordiales de la actuación diplomática alemana en todo el mundo». Así responde el gobierno alemán a una consulta parlamentaria acerca de la «Persecución de cristianos en el mundo» realizada en junio por la oposición democristiana en el Bundestag y que ha sido presentada recientemente en Berlín.

En el documento, de 25 páginas, el gobierno asegura que, además de conceder asilo a los perseguidos por motivos religiosos, intercede también por ellos en sus respectivos países. «Cuando el gobierno es consciente de que en algún lugar del mundo se está persiguiendo a alguien por razón de su fe, actúa a través de sus embajadas o aprovecha las visitas de políticos para entregar listas de las personas cuya liberación pide», afirma la respuesta; aunque, al mismo tiempo, considera que esto no resulta fácil en países como China, Vietnam o Arabia Saudí.

Debido al estrecho contacto que multitud de ciudadanos alemanes mantienen con cristianos oprimidos en diversas partes del mundo, el gobierno alemán se ve obligado «de una manera especial» a interceder por ellos, sea en el lugar que sea. El gobierno valora especialmente la ayuda que las Iglesias del país ofrecen a las comunidades cristianas en otras regiones y la considera parte importante de la contribución alemana a la defensa de los derechos humanos. «Una actuación de este tipo no rompe en absoluto la idea de la universalidad e indivisibilidad de los derechos humanos», señala el documento.

En la respuesta, el gobierno alemán toma «muy en serio» los datos sobre persecución de los cristianos que aporta el iniciador de la consulta, el diputado Hermann Gröhe, aunque, basándose en fuentes diplomáticas, señala que la persecución no ha crecido sustancialmente en los últimos años. En general, dice, la persecución estatal del cristianismo ha disminuido tras la caída del bloque comunista; pero, por otra parte, ha surgido un brote de extremismo religioso que ha desembocado en actos violentos contra cristianos en países como India o Indonesia. El gobierno conoce también la difícil situación que atraviesan las minorías cristianas en los países islámicos, y ha suscitado repetidas veces este tema en la comisión de la ONU para los derechos humanos.

Según el gobierno, los tratados sobre los derechos humanos son el medio más importante para sensibilizar a algunos Estados sobre el tema de la libertad religiosa, ya que esta es una parte esencial de cualquier declaración de principios. Pero también hay que ocuparse de solucionar los problemas de tipo social, económico y político que a menudo actúan como detonante de conflictos religiosos, concluye el documento.

Vicente Poveda

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