En la universidad, los laureles son para la investigación, y ningún profesor se lleva el Nobel por enseñar de modo genial. El Proyecto Minerva, fundado hace dos años en San Francisco, quiere remediar esta carencia. Sus responsables anunciaron, el pasado 22 de abril, que otorgarán un premio anual de 500.000 dólares a un miembro del cuerpo docente de cualquier institución del mundo que esté realizando un trabajo innovador en la docencia universitaria. La presentación de candidatos, que pueden ser de cualquier lugar del mundo, está abierta hasta el próximo 30 de noviembre. El premio se dará en mayo siguiente.
“Esperamos que el Premio Minerva sea el Nobel de la enseñanza”, dice el fundador de Minerva, Ben Nelson, expresidente de Snapfish, un servicio para compartir fotos. Así como hay muchos incentivos para la investigación, no los hay para la docencia, y es ahí donde el Proyecto Minerva quiere actuar.
Para ello, ha obtenido buenos apoyos. El año pasado recibió una fuerte inversión (25 millones de dólares) de Benchmark, el famoso fondo de capital riesgo. Y consiguió a Lawrence Summers, que fue secretario del Tesoro y rector de Harvard, para presidir su consejo consultivo.
El proyecto incluye la Academia Minerva, un foro de expertos para promover la innovación en la enseñanza superior. Será dirigida por Roger Kornberg, de Standford, Nobel de Química en 2006. Los ganadores del Premio Minerva entrarán a formar parte de la Academia.
Además, Minerva planea abrir una universidad, con ánimo de lucro, donde poner en práctica las nuevas ideas. Para dirigirla ha contratado a Stephen Kosslyn, que fue director del Centro de Estudios Avanzados en Ciencias de la Conducta en Stanford y decano de Ciensias Sociales en Harvard.
Esta universidad desarrollará seminarios on line en los que se discutirán cuestiones de las diversas materias. Se trabajará, mediante conexiones, en grupos de hasta 25 alumnos con un profesor, que podrá estar en cualquier parte del mundo. Los estudiantes vivirán juntos, el primer año en San Francisco. Después se trasladaran, por grupos, a otros países, lo que permitirá una experiencia de diversidad cultural. Según Nelson, se adoptará el mismo sistema de calificaciones y actividades extracurriculares que en las universidades de la Ivy League. Se seguirá una evaluación constante de los alumnos por parte de los profesores, que contarán con datos actualizados del trabajo de cada estudiante.
Los candidatos serán seleccionados exclusivamente por criterios académicos, y los norteamericanos no tendrán preferencia. Las tasas académicas serán menos de la mitad que en las universidades de élite estadounidenses. Los alumnos de Minerva no podrán optar a ayudas del gobierno, pero habrá becas privadas para unos pocos. El plan es comenzar en 2015 con cuatro colleges de la Escuela de Artes y Ciencias (humanidades, ciencias sociales y ciencias naturales).