Setenta países acuerdan aplicar un Código Mundial Antidopaje en el deporte

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Duración lectura: 2m. 9s.

El pasado 5 de marzo setenta países firmaron en Copenhague un Código Mundial Antidopaje en el deporte de competición. El texto es un compromiso moral, aunque no jurídico, por el que los gobiernos acuerdan adaptar sus legislaciones nacionales antidopaje al Código Mundial y ponerlo en práctica antes de los Juegos Olímpicos de Atenas, en agosto de 2004. Pero aún falta lo más difícil: elaborar una lista única de sustancias prohibidas y unificar las sanciones.

Jaques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), señaló recientemente que “a partir de 2006 no se concederá ninguna sede de Juegos Olímpicos a un país que no haya suscrito el código”.

“Salvo circunstancias excepcionales”, señala el texto, la sanción mínima por violación de las normas antidopaje será de dos años de suspensión. Los deportistas reincidentes serán suspendidos de por vida. Sin embargo, si el deportista demuestra que el incumplimiento de las reglas no es debido a una falta o negligencia propia, la sanción será anulada. Si más de un miembro de un equipo da positivo en los controles, la representación en pleno podrá ser descalificada. Para el personal que trabaja con el deportista, toda implicación en los hechos podrá ser sancionada con suspensión de cuatro años o de por vida.

La Declaración señala también que la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) elaborará cada año una lista de productos prohibidos. Una sustancia o método podrá incluirse en la lista si la Agencia juzga que es capaz de mejorar artificialmente el rendimiento del atleta. También se añadirán a la lista los productos que presenten un riesgo para la salud, aquellos cuya utilización se considere contraria al espíritu del deporte, y las sustancias o métodos que tengan la facultad de esconder la utilización de otras sustancias o métodos prohibidos.

Los deportistas serán responsables de toda sustancia detectada en los controles. Además, una violación de las reglas contra el dopaje en competición, supondrá la anulación automática de los resultados individuales obtenidos, incluso en las series clasificatorias.

Queda el problema de las ligas profesionales de EE.UU. (baloncesto, béisbol, fútbol americano…), que no caen bajo la jurisdicción de la AMA, y que tienen fama de laxistas en el control antidopaje. La AMA les “animará a adoptar el código”. Cuando participan en competiciones internacionales, estos atletas se someten a los mismos controles que los demás.