La población española aumenta gracias a los inmigrantes

Según los últimos datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), España tenía 41,11 millones de habitantes a 1 de enero de 2001. Esto supone un aumento del 1,5% en doce meses, el mayor de los últimos 30 años. Aunque la natalidad ha subido y en 2000 bajaron los fallecimientos, casi todo el crecimiento se debe a la inmigración.

Las últimas cifras provienen de la actualización del padrón municipal de enero de 1998. Ese año fue el de menor crecimiento vegetativo (diferencia entre nacimientos y defunciones) del que hay constancia: solo 4.000 personas, y habría sido negativo de no ser por las inmigrantes, que alumbraron 14.800 bebés. El año siguiente, el superávit subió a 7.300, y en 2000 se multiplicó por cinco, hasta 36.600. De esta suerte, la tasa de fecundidad ha ascendido del mínimo histórico de 1,1 hijos por mujer en 1996 al 1,23 estimado para 2000. Pero sigue siendo la más baja de la Unión Europea, cuya media está en torno a 1,45.

El repunte de la natalidad no explica el crecimiento demográfico. En los tres últimos años (1998-2001), del aumento total de población (1,26 millones de habitantes), solo el 3,85% se debe al crecimiento vegetativo. El resto proviene de la inmigración. El padrón da una idea más real del número de inmigrantes que el registro de extranjeros residentes, ya que para empadronarse no hace falta tener los papeles en regla.

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