Estados Unidos: sigue estable el número de niños que vive con sus progenitores

Un estudio recientemente publicado -“Living Arrangements of Children: 1996”- por el demógrafo Jason Fields, de la Oficina del Censo de Estados Unidos, dice que el porcentaje de niños que viven en una familia “nuclear tradicional” (los padres son los progenitores biológicos; están casados y viven con sus hijos) pasó del 51% en 1991 al 56% en 1996. Sin embargo, el aumento no se debe a que haya más niños nacidos en estas familias -que es un porcentaje estable desde principios de los noventa- sino a razones estadísticas.

Según el Censo, en Estados Unidos hay 71,5 millones de niños menores de 18 años que viven en un hogar familiar. La mayoría, 50,7 millones, vive con un padre y una madre; de estos, 49,1 millones de niños viven en un hogar en el que sus padres están casados y 1,5 millones en un hogar en el que no. Por otro lado, el 25% de los niños, 18,2 millones, vive en una familia monoparental; casi siempre con la madre: solo 1,8 millones de niños viven únicamente con su padre.

En el caso de las llamadas familias “tradicionales”, la prensa estadounidense reprodujo el aumento en tono esperanzador. En 1995, David Blakenhorn publicó Fatherless America, un libro que llamaba la atención sobre las consecuencias de la ausencia del padre en muchas familias (ver servicio 41/95). Según el autor, de más del 80% de niños que vivían con su padre y su madre en 1960 se pasó a algo más de la mitad en 1990.

El reciente estudio dice que el 56% del total de niños vivía en 1996 en una familia “tradicional”, un 5% más que en 1991. La prensa dedujo de estos resultados la vuelta del péndulo de aquella cultura de la falta de padre. No obstante, algunos diarios, como el New York Times, introdujeron matices, ya que los datos del censo revelan que el número de niños que viven con sus padres biológicos está estabilizado desde hace diez años.

La clave está en los conceptos estadísticos. La Oficina del Censo maneja varios tipos familiares (“tradicional”: familia compuesta por padres casados e hijos biológicos de ambos y nadie más; “extendida”: igual pero con algún pariente; “monoparentales”; “padres que cohabitan”; “segundos matrimonios”). Si a esto unimos las familias adoptivas y las combinaciones posibles entre los demás grupos, salen más de una docena de “familias”. La cuestión es que la “tradicional”, entendida de aquella manera, es ahora más abundante, sí, pero probablemente debido a que la familia “extendida” se ha reducido. Al parecer, esto ocurre en momentos de bonanza económica.

El dato seguro es que de los 71,5 millones de niños estadounidenses menores de 18 años, 39,7 millones (el 56%) viven con sus padres biológicos y éstos están casados.

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