El control de la natalidad, visto por los controlados

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Duración lectura: 2m. 12s.

Un editorial de Far Eastern Economic Review (Hong Kong), resumido en International Herald Tribune (7-V-93), expresa una respuesta asiática a las campañas de control de la natalidad promovidas por organismos occidentales.

Cuando los historiadores enumeren las exportaciones más desastrosas que los occidentales han hecho a Oriente, sin duda el marxismo encabezará la lista. Pero nuestro candidato para el segundo puesto es la idea, todavía de moda, del control de la población. (…)

En Asia, han sido sobre todo organizaciones extranjeras las que han presionado para que se llevara a cabo el control de la población. Estas organizaciones llevan años repitiendo que el exceso de población es una de las causas de la pobreza en Asia. Y suelen citar como ejemplo países como China, India, Filipinas e Indonesia.

Pero habría que precisar que la densidad de población es más relevante que la población absoluta. Los países supuestamente problemáticos tienen pocas personas por kilómetro cuadrado. De hecho, China e Indonesia figuran en el extremo inferior de la tabla.

Los países que ocupan los puestos más altos de la tabla de densidad de población están entre los más ricos de la región: Hong Kong, Singapur, Taiwán, Corea del Sur y Japón.

Este fenómeno no se observa solamente en Asia. Holanda es uno de los lugares más densamente poblados de la Tierra, pero no vemos que el Banco Mundial advierta que hay un exceso de holandeses.

Los países más ricos son también, en muchos casos, los más capitalistas. Corea del Sur se ha hecho más rica que Corea del Norte, aunque alberga casi el doble de población en una superficie que es sólo tres cuartas partes del territorio de su vecino. China se encuentra entre los países de la zona con menor densidad de población.

Los apóstoles del control de población simplemente parten del supuesto de que los recursos son fijos y no varían por la creatividad o el esfuerzo humano.

La prosperidad económica es la mejor respuesta que se puede dar a los que están preocupados por el crecimiento demográfico. A medida que se enriquece, la gente tiende a retrasar el matrimonio y los hijos.

Han tenido que pasar muchos años hasta que se rechazara definitivamente la ideología marxista. !Cuánto más agradecida estaría toda Asia si los occidentales rechazaran de una vez a Malthus y se dedicaran a abrir sus mercados en vez de limitar nuestra población!

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